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3 críticas al World Architecture Festival

3 críticas al World Architecture Festival

Quisimos cerrar la cobertura del World Architecture Festival, con 3 críticas, de 3 personajes muy diferentes que estuvieron en el evento, en funciones muy diferentes y que representan de alguna manera, puntos de vistas muy distintos respecto de un mismo suceso.

Esta variedad de puntos de vista permite entender el evento desde diversas miradas, adquiriendo así una riqueza y una complejidad mayores y otorgándole al mismo tiempo un grado de imparcialidad bastante interesante.

Las críticas después del quiebre…

… un Arquitecto con experiencia, además vinculado a la teoría, la crítica y la difusión de arquitectura y con un gran renombre internacional como lo es Horacio Torrent, quien además fue parte del selecto Jurado del World Architecture Festival, siendo su representación un orgullo para Chile.

… una Editora, fundadora de la editorial dpr_Barcelona, muy vinculada a la investigación, la difusión y con vasta experiencia en este tipo de eventos, como lo es Ethel Barahona.

… y yo, un Estudiante de Arquitectura y Reportero, con muchísimo menor experiencia y donde el WAF fue el primer evento de arquitectura internacional en el que me ha tocado participar.

WAF/BCN: juicios y prejuicios.

Dr. Horacio Torrent

Hasta el inicio mismo del Festival, todo parecía indicar que sería un evento probablemente similar a “American Idol” o un festival musical de este tono. Sin embargo, debo reconocer que eso era tan solo un prejuicio, probablemente influido por el despliegue de marketing y el nuevo formato expositivo que proponía.  La desconfianza se dispersó en la primera reunión en que como jurados, recibimos algunas instrucciones y compartimos algunos puntos de vista. Pero definitivamente, al momento del inicio de las presentaciones en la categoría en la que me tocó actuar, el formato se reveló como una muy apropiada forma de presentación de obras. Por cierto que las restricciones de no haber confrontado la realidad de la obra en sí siguen presentes. Difícil sería estar en todas y cada una de las obras en lugares tan distantes del mundo. Por eso, no está demás advertir que, como casi todos los premios -son contadas las excepciones- el trabajo del jurado tiene esas restricciones, y sus juicios se remiten a los criterios establecidos por la competencia, y en este caso recogidos en un trabajo previo que intentó definir previamente las características de un “buen proyecto”. Invito a ver en la página web del evento las definiciones de criterios en campos tan variados como: escala, claridad de composición, sostenibilidad, estética, inclusividad, relación con el contexto o propiedad de la ambición arquitectónica, por poner algunos ejemplos.

Es sabido que las fotografías y los discursos no reemplazan a las obras y a las experiencias que ellas desatan en quienes las usan cotidianamente, o incluso en quienes las visitan con intención de reconocerlas, evaluarlas o juzgarlas -lo que puede estar tan distante como actitud como la propia fotografía.

Sin embargo, la explicación por sus propios autores brinda una oportunidad única de consideración de las obras y sobre todo de las ideas, estrategias y propuestas -superadoras del estado de la disciplina y la profesión- puestas en juego en cada obra. Aún más, las respuestas a las preguntas de los jurados -y el debate que se provoca- permiten trascender la actitud del juicio por documentos mudos que proponen muchas otras alternativas de premios que habitualmente se dan en bienales, trienales, seminarios o eventos del mismo tipo.

En la categoría “Nature”, compartimos el jurado con Margrét Harðardóttir, de Islandia, -entre cuyas obras estan la Corte Suprema de Islandia, la Municipalidad  de Reykjavík  y el Museo de Arte de la misma ciudad- y con Robert Schäfer, de Alemania, Planificador del paisaje y editor de Topos, una de las más recomendables revistas de paisaje y territorio que existen en el mundo. Consideramos proyectos relacionados con trazados de autopistas, intervenciones unitarias, edificios y parques. Nuestra selección consideró dos menciones: The Freedom Park  en Sudáfrica, un parque destinado hacer conciente el pasado del apartheid, y Red Ribbon de China, una estrategia para convertir sitios naturales en parques, con mínimo impacto de intervención. El premio de la categoría fue para el  Olympic Sculpture Park, Seattle Art Museum, de la oficina Weiss/Manfredi. Una decisión de la que no me ha quedado ninguna duda: representa una oportunidad de generar un parque en una difícil situación urbana, atravesado por una autopista y un ferrocarril, con fuertes restricciones de gestión y magníficos resultados en el frente costero de la ciudad. Es un proyecto que recomiendo estudiar con atención a quien quiera reconocer estrategias de superación de las dificultades que la dinámica urbana propone a la arquitectura, al proyecto urbano y al paisajismo de manera amplia.

El Festival no trató solo de premios. En paralelo a las sesiones de presentación de obras se desarrollaron también seminarios sobre los problemas más interesantes de la profesión y una competencia entre estudiantes.  Las otras categorías nos dieron algunas alegrías locales, como el premio en la categoría “Office” al Edificio del Duoc de Juan Sabbagh Arquitectos y la mención en la categoría “Production” a CristalChile de Guillermo Hevia y Cía.

Cuando la ceremonia final, por sus formas ultra mediáticas y su conducción, empezaba a parecerse a los festivales que despertaban mis primeras sospechas, la revelación del Gran Premio desarmó nuevamente cualquier argumento en contra del festival como show del star system. El premio fue otorgado a Grafton Architects, dos arquitectas muy serenas, serias y poco conocidas, que habiendo ganado un concurso abierto hace ya varios años, desarrollaron la sede para la Universidad Bocconi en Milán. Una obra que había tenido la suerte de conocer y recorrer -a medias porque aún no estaba inaugurada- al encontrarla al pasar en una deriva por Milán solo unos días antes. Una obra potente, magnífica, audaz, brutal y al mismo tiempo finísima en su aproximación a la ciudad y en sus detalles y definición material. Muy recomendable para estudiar por quien quiera hacer arquitectura responsablemente. Todo lo contrario a lo que los prejuicios podrían augurar.

El World Architecture Festival a ojos de una editora….por Ethel Baraona Pohl Arquitecto, fundadora de la Editorial dpr_Barcelona.

El WAF, celebrado en Barcelona del 22 al 24 de octubre se ha desarrollado como un evento grande, con un súper jurado lleno de nombres pertenecientes al Star System de la arquitectura y con unas estadísticas de visitantes que superan las 2,000 personas provenientes de 64 países.

Por eso mismo parece curioso que en Barcelona no se le haya dado ninguna repercusión. En los medios extranjeros se hizo mucha publicidad del evento cuando aquí, en la ciudad sede, llena de arquitectos y estudiantes que podrían haber estado interesados, no se dio casi a conocer. Da la impresión que la empresa inglesa encargada de la gestión vendió la marca “Barcelona” en el extranjero, dejando muy poco para la difusión local; una decisión en parte acertada, si se tiene en cuenta que Barcelona es una ciudad que está en ojos de todo aquel que se precie de tener conocimientos arquitectónicos en la actualidad.

Creo que la parte esencial y más valiosa del festival ha sido el contacto personal con arquitectos de todo el mundo, sin importar edades, nacionalidades ni tamaño de la empresa. El hecho de poder ver a diferentes arquitectos presentando sus proyectos ante diferentes personalidades que formaban los jurados, escuchar de primera voz las motivaciones que llevaron a unos y otros a desarrollar sus proyectos de una forma en particular y luego, en los diferentes salones poder hablar y compartir impresiones ha sido lo más relevante de la experiencia.

Se echo en falta más asistencia estudiantil, lo que se explica por los altos precios que había que pagar y un poco más de material de consulta: ¿Dónde estaba la tan anunciada librería especializada?

Pero bueno, comprendo que es una primera experiencia y que hay factores que se pueden mejorar para futuras ediciones. Por lo que mi valoración global continua siendo positiva.

El World Architecture Festival para un estudiante de arquitectura y reportero...

por Guillermo Hevia García estudiante de Arquitectura, editor Plataforma Arquitectura.

Haber participado en el World Architecture Festival fue sin duda una experiencia realmente increible. Esta crítica podría encuasarla por diferentes caminos, sin embargo hay algunos hechos particulares que fueron los que más me marcaron.

El WAF me dio la posibilidad de conocer y aprender mucho sobre arquitectura, en un formato muy diferente y novedoso -exposición oral ante público y preguntas- además presenciar un barrido simultáneo de las diferentes realidades arquitectónicas presentes en el mundo, considerando que se enviaron proyectos desde más de 60 países.

El hecho más interesante es que era el propio autor de la obra, en la gran mayoría de los casos, quien exponía el proyecto, evidenciando ideas, motivaciones y desafíos, usando estrategias y tipos de presentaciones muy diversas, escapando de lo convencional en algunos casos, como Wolf Prix exponiendo el Edificio BMW Welt. La exposición tenía además una consecutiva tanda de preguntas, por parte de arquitectos y críticos de renombre mundial como Charles Jencks, Cecil Balmond, Neil Denari, Robert Stern, Miquel Adriá o Michel Rojkind por nombrar algunos, generándose verdaderos debates y discusiones en el escenario, poniendo a los presentadores en situaciones bastante complejas…

Otro hecho que me pareció excelente, es que durante 3 días y en un recinto acotado, se generó una concentración de arquitectos, críticos, editores y empresas de todas partes del mundo, generándose un intercambio absoluto, dándome la posibilidad de acercarme a conversar, en calidad de estudiante, con arquitectos y editores de gran renombre y de todo el mundo, como Sou Fujimoto, Caroline Bos (UNStudio), Jakob Lange (BIG), Luis O´Grady (Summa+) o Fee Pfeiffer (MARK) por nombrar algunos, hecho habría sido imposible en otro contexto.

Se podrían hacer muchas críticas: el recinto, el idioma, la organización, sin embargo el evento es realizado no sólo por el cómite organizador, sino que por todos los participantes del WAF… convirtiéndose por lo tanto en una experiencia memorable…

Cita: Guillermo Hevia García. "3 críticas al World Architecture Festival" 06 nov 2008. ArchDaily Perú. Accedido el . <http://www.archdaily.pe/pe/02-11621/3-criticas-al-world-architecture-festival>