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Por qué dejé la profesión de arquitecto

  • 14:45 - 28 Octubre, 2013
  • por Christine Outram
Por qué dejé la profesión de arquitecto
Por qué dejé la profesión de arquitecto , Los arquitectos pueden amar a una buena curva, pero ¿entienden a las personas? Imagen de Valencia Complejo de Santiago Calatrava. Imagen © Flickr CC Usuario FromTheNorth
Los arquitectos pueden amar a una buena curva, pero ¿entienden a las personas? Imagen de Valencia Complejo de Santiago Calatrava. Imagen © Flickr CC Usuario FromTheNorth

En el siguiente artículo, publicado originalmente en Medium como "Lo que Starbucks tiene que los arquitectos no," Christine Outram, lamenta que los arquitectos de hoy en día no escuchen las necesidades reales de las personas.

Queridos arquitectos,

Están obsoletos. Lo sé porque yo fui una vez una de ustedes. Pero ahora he seguido adelante. Seguí adelante porque a pesar del amor que puedan tenerle a una gran curva, y su experimentación con la forma, no logran entender a las personas.

Me corrijo. No escuchan a las personas.

En términos legales, un arquitecto es el que todo lo ve, todo lo sabe, un profesional de la construcción. Ustedes son responsables de todo lo que pudiese ir mal con un edificio, pero que pasaría si alguien odiara los espacios que ustedes diseñan? ¿Si alguien se siente incómodo o con frío, o miedo? Bueno, no existe una demanda para ello.

Solía pensar que era imposible que uno pudiese responder a una audiencia de la forma en que las nuevas empresas de tecnología lo hacen. Estas nuevas empresas pueden crear un producto, lanzarlo a través de Internet y ajustarlo en base al feedback que reciben. Es un proceso iterativo. La arquitectura, pensé, es demasiado permanente para ello. Hay demasiado en juego, solo tenemos una oportunidad para hacer las cosas bien, son demasiadas las variables. Bla bla bla. 

Pero la verdad es que la mayoría tampoco lo intenta. Confían en las reglas prácticas y en libros con patrones predeterminados, pero rara vez hacen una investigación etnográfica en profundidad. Ustedes pueden sentarse en obra por una hora y observar a la gente “usar el espacio” pero ¿hablan con ellos? ¿buscan cuales son sus motivaciones? ¿sus intenciones, realmente tienen cabida en el proceso de diseño?

El mundo está cambiando. Tienen muchísimas nuevas herramientas al alcance. Nuevas herramientas que no veo que utilicen y un buen número de técnicas antiguas en las que se podría mejorar bastante.  

Esto realmente me hizo sentido cuando leí un reciente artículo sobre el diseño de las tiendas Starbucks. Muchos de ustedes podrán odiar Starbucks. Pueden creer que se trata simplemente de una entidad comercial sin alma, sin métrica arquitectónica en lo absoluto, pero ¿saben en lo que son buenos? En responder a las necesidades y los deseos de personas. 

El artículo dice: 

Starbucks entrevistó a cientos de consumidores de café, buscando que es lo que ellos querían de una tienda que sirva café. El abrumador consenso, en realidad no tenía nada que ver con el café; lo que los consumidores buscaban era un lugar de relajación, un lugar de pertenencia. 

Mis queridos arquitectos. Esta es la razón por la cual Starbucks diseñó mesas redondas para sus tiendas. Fueron creadas estratégicamente “en un esfuerzo por proteger el autoestima de bebedores de café que están solos.” No son redondas porque el arquitecto pensó que se veían mejor, no son redondas porque son más baratas, son redondas porque el artículo concluye que “no hay asientos vacíos en una mesa redonda.”

Starbucks entrevistó a cientos de consumidores de café antes de determinar que las mesas redondas serían la mejor solución para las personas. Imagen cortesía de Medium.com
Starbucks entrevistó a cientos de consumidores de café antes de determinar que las mesas redondas serían la mejor solución para las personas. Imagen cortesía de Medium.com

Las mesas redondas en Starbucks son el resultado de preguntar cómo queremos que la gente se sienta antes de considerar qué es lo que queremos que ellos hagan. 

La forma sigue los sentimientos. 

No estoy diciendo que todos los arquitectos sean tontos en este sentido. Los arquitectos residenciales son a menudo bastante exitosos cuando se trata de construir un espacio habitable. Y luego está Gehl Architects. Son conocidos y respetados principalmente por sus técnicas etnográficas, aunque, en estos días pareciera que se enfocaran en master plans y en la regeneración urbana y no creo que realmente estén haciendo arquitectura. Y aun así, tengo que asumir que estos arquitectos emplean métodos antiguos de observación con limitadas muestras. 

Al parecer, ustedes aún no han aprovechado las oportunidades que el Internet nos ha dado. Oportunidades como: Encuestas a un gran numero de personas utilizando herramientas online o modelar las probabilidades en las que un espacio comercial pueda conseguir tráfico peatonal. Nadie quiere un espacio de tiendas vacío. Se convierte en un barrio triste. Ustedes podrían utilizar y desarrollar herramientas que ayuden a entender si esto va o no a suceder. Pero no lo hacen. 

Y en cuanto al resto de la profesión. Seamos realistas, la mayoría de los edificios comerciales, hospitales, y comisarías son peores de lo esperado.  E incluso, cuando son agradables a la vista, no significa que fueron diseñadas para responder a las necesidades humanas: si no me cree lea este artículo en el New York times sobre los edificios de Santiago Calatrava. 

No es de extrañar que la arquitectura se ha convertido en una vocación de nicho. Ustedes ya no se conectan con las personas. 

El problema es que los arquitectos parecieran rezar a los pies del último leguaje formal promocionado. Los desafío. Volteen hoy las paginas de una revista de arquitectura. ¿Ven alguna persona en las fotografías? Yo no lo creo. ¿Encuentran, más bien, un montón de fotografías que adoran obscuros ángulos y el encuentro donde se unen los materiales? Pueden apostarlo.

Probablemente me equivoco. Probablemente la profesión creció cuando yo no estaba mirando y comenzó a lanzar más que una mirada superficial a las personas que habitan los edificios.  Pero lo que realmente no logro entender, es que la mayoría de ustedes nunca realice evaluaciones posteriores a la ocupación. (Esto es algo que no puedo superar).

Así que si me equivoco, demuéstrenlo. Por ahora me quedo humildemente decepcionada.

¿Eres un arquitecto o ex arquitecto que quiere ayudar a entender si los arquitectos realmente escuchan a las personas y cuales son las herramientas y técnicas que utilizan para hacerlo? Llena la encuesta.

Christine Outram es una estratega #smartcity y #bigdata centrada en el ser humano, amante de la música, diseñadora de Copenhagen Wheel. Comenzó su carrera practicando la arquitectura y diseño urbano en Australia. Desde que se mudó a los EE.UU., ha sido investigadora de SENSEable City Lab de MIT, fundó el grupo de reflexión de City Innovation Group, y actualmente es la Invencionista Senior en Deutsche LA.  

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Cita: Outram, Christine . "Por qué dejé la profesión de arquitecto " [Why I Left the Architecture Profession] 28 oct 2013. ArchDaily Perú. Accedido el . <http://www.archdaily.pe/pe/02-304424/por-que-deje-la-profesion-de-arquitecto>