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Teoría de la Arquitectura Unificada: Capítulo 3

Teoría de la Arquitectura Unificada: Capítulo 3
Teoría de la Arquitectura Unificada: Capítulo 3, Horagolla Stables por Geoffrey Bawa, un ejemplo de arquitectura cuyas "formas lingüísticas se conectan con el patrón de lenguaje". Image © Dominic Sansoni/Three Blind Men Photography.
Horagolla Stables por Geoffrey Bawa, un ejemplo de arquitectura cuyas "formas lingüísticas se conectan con el patrón de lenguaje". Image © Dominic Sansoni/Three Blind Men Photography.

La calidad de vida percibida en los edificios y espacios urbanos proviene de la geometría (forma de estructuras en las escalas, y su coherencia), y la forma en que la geometría se conecta al individuo. También cataliza las interacciones entre las personas - si se hace de forma correcta.

La forma más fácil de percibir esta cualidad de la "vida" es comparar pares de objetos o lugares y juzgar intuitivamente que uno tiene más "vida" que otro. Después de una serie de experimentos, se hace indudable que el grado de "vida" en la arquitectura surge a partir de la estructura geométrica.

Sin embargo, la percepción de la vida no tiene nada que ver con la geometría formal. Surge más bien de configuraciones, la complejidad y los patrones en una situación, a menudo inesperadas yuxtaposiciones y formas que funcionan muy bien, y que por lo general, han evolucionado con el tiempo y no se han previsto desde un principio.

La geometría de un edificio es el resultado de la aplicación de un lenguaje de formas particular elegido por el arquitecto.. Esto determina, en gran medida, la respuesta emocional y fisiológica del usuario.

Un lenguaje formal puede aspirar a propagar el grado de percepción de "vida" en el edificio. De lo contrario, puede tener otros objetivos, totalmente distintos, dependiendo de la preferencia del arquitecto que lo emplea o crea.

Un lenguaje formal incluye los elementos básicos: suelos, muros, techos, volúmenes y sus subdivisiones, ventanas, materiales, ornamentación, y las normas para combinarlos. La composición arquitectónica en el contexto de un particular lenguaje de formas permite diseñar en ese idioma. 

Cada proyecto, considerado arquitectura tradicional, tiene su propio lenguaje formal: precisamente, un grupo de lenguas relacionadas, las lenguas evolucionan con variaciones a lo largo del tiempo y entre localidades. El lenguaje depende del clima y de los materiales locales. Es también una continuación de las artes tradicionales, las prácticas sociales y la cultura material.

La arquitectura es adaptable si las combinaciones de expresión de forma se conectan con el leguaje patrón, y si toda forma tradicional evolucionó. Sin embargo, un lenguaje formal podría tener otro objetivo y no ser adaptativo. 

Teoría de la Arquitectura Unificada: Capítulo 3, Horagolla Stables por Geoffrey Bawa, un ejemplo de arquitectura cuyas "formas lingüísticas se conectan con el patrón de lenguaje". Image © Dominic Sansoni/Three Blind Men Photography.
Horagolla Stables por Geoffrey Bawa, un ejemplo de arquitectura cuyas "formas lingüísticas se conectan con el patrón de lenguaje". Image © Dominic Sansoni/Three Blind Men Photography.

El siglo XX fue testigo de un nuevo fenómeno: los lenguajes formales se desprendieron de lenguajes patrones. Estos lenguajes de forma ya no eran parte de un sistema adaptativo de la arquitectura, si no que se convirtieron en entidades autosuficientes. Ellos fueron validados a partir de criterios artísticos, políticos y filosóficos. 

Cuando la práctica de la arquitectura no se basa en un lenguaje de patrones surge otro fenómeno, también relacionado. Esta es la sustitución de un modelo evolucionado (que tiene capacidad para la sensibilidad y vida humana) a partir de su opuesto, un anti-patrón, Un anti-patrón podría ser disfuncional y causar ansiedad y malestar físico. Un lenguaje formal podría unirse a los anti-patrones, sin embargo, no lo hace adaptable. 

Los lenguajes formales pueden ser estudiados de manera separada a los lenguajes patrones. Los lenguajes formales puede tener distintos grados de complejidad. Al igual que las lenguas escritas y habladas, los lenguajes formales se caracterizan por su dimensión de su vocabulario, la riqueza de las reglas combinatorias para la generación de nuevas expresiones, adaptabilidad a la actual situación la que incluso podría ser nueva. La composición arquitectónica en el contexto de un particular lenguaje de formas permite diseñar en ese idioma. O, un lenguaje formal podría ser primitivo, con un vocabulario limitado y reglas de combinación primitivas.

Un lenguaje formal en particular puede tener muy poca capacidad de adaptación, pero podría ser visualmente atractivo. Esta es una característica suficiente para asegurar su supervivencia en la sociedad contemporánea, sobre todo desde la revolución de las comunicaciones. Es dudoso si esto hubiese ocurrido en una sociedad tradicional-histórica, en donde los recursos eran escasos. 

En contraste a los tiempos pasados, hoy en día la cultura global consumista trata el lenguaje formal como un producto comercial.  Por lo tanto, su éxito depende tanto de las estrategias de comercialización por parte de sus autores y las ganancias que estos se hicieron por aplicarlo. La adaptabilidad no entra en la ecuación. 

El lenguaje formal vive o muere en base a muy comunes consideraciones: (i) Una persona decide utilizar el lenguaje formal para un nuevo edificio, y (ii) la sociedad valora un antiguo lenguaje formal lo suficientemente como para dejar esos ejemplos sobrevivir sin destruirlos. Las decisiones sobre los nuevos edificios podrían basarse en el valor de adaptación, que tan cómodas las personas se sienten en un edificio, la facilidad de uso, un entorno que sea probado para la productividad humana, probada durabilidad de los materiales, práctico para ser reutilizado, etc, o un cliente puede utilizar motivos totalmente diferentes, tales como una atractiva apreciación comercial, la reutilización de una tipología comercialmente exitosa en la construcción especulativa, la reducción de costos, la maximización del espacio utilizable, etc

Otro factor crucial es la inercia que viene de los costos burocráticos inherentes, invertidos por el sector bancario, de construcción y de seguros. Todos ellos se resisten a cambios técnicos en su establecido método de hacer negocios con la arquitectura y construcción.  

El factor secundario (es decir que la sociedad no valora suficientemente un antiguo lenguaje formal) con un fuerte impulso comercial, presenta amenazas para la conservación. Cada generación se enfrenta la alarmante idea de renovar los edificios y espacios urbanos más antiguos y adaptarlos a la nueva moda. Las sociedades anhelan dar la impresión de “estar al día” y decidir que sacrificar en conquista de este deseo. 

Dejando de lado las temas de adaptación, es esencial catalogar y clasificar los lenguajes formales dispares. Un solo edificio o grupo de edificios, la obra de un solo arquitecto, o todo un movimiento arquitectónico depende de un lenguaje formal. El hecho de que se está construyendo proporciona información sobre el lenguaje formal. Otro arquitecto puede extraer el lenguaje formal mediante el estudio de ejemplos construidos.

En casos excepcionales, el arquitecto  escribe las reglas para el lenguaje formal, por lo que es entonces fácil para otro aplicarlo. Sin embargo, por lo general las normas tienen que ser derivadas desde los mismos edificios. 

Los arquitectos pueden aprender un lenguaje formal, y luego utilizarlo para construir varios edificios sin alterar el lenguaje de ninguna forma. Otros arquitectos varían en diferentes grados el lenguaje formal, introducen cambios propios el cual pueden como no ser adaptativos. Otros aún inventan su propio lenguaje formal para que sus edificios se conviertan en una “marca”. Esto ayuda a lograr el éxito en la era de la marca corporativa. 

A lo largo de su carrera, algunos arquitectos pueden cambiar de un lenguaje formal a otro, ya sea un lenguaje tradicional-evolucionado, o uno que ellos mismo han inventado. Por esta razón no siempre es posible identificar un arquitecto con un lenguaje formal específico. 

Todo lenguaje formal tradicional tuvo que evolucionar junto con el diseño adaptativo, lo que supone un cierto umbral de complejidad. Tal como todos los idiomas humanos comparten una complejidad subyacente que permiten una variedad de expresión. Sin embargo, los lenguajes formales más nuevos, no siguen tales restricciones. 

Desde el siglo XX, existen varios ejemplos de lenguajes formales que están por debajo del umbral de complejidad. Esto es así por dos razones, relacionadas con: (1) el lenguaje se ha inventado pero no ha evolucionado, y (2) no se tuvo que adaptar a un lenguaje de patrones. 

Voy a utilizar una analogía biológica para la arquitectura y sus dos lenguajes. Consideramos el lenguaje de patrones como la parte de los organismos que metaboliza, y el lenguaje formal como la porción que replica la estructura de un organismo.  La arquitectura se identifica directamente como un proceso vivo (más sobre esto más adelante). Los seres humanos interactúan con los edificios con el fin de utilizarlos y repararlos, un proceso análogo al metabolismo. 

El lenguaje formal presta atención a la función de replicación. Un tipo de arquitectura sobrevive sólo mediante la generación de copias y variaciones de sí misma, utilizando un lenguaje formal de forma específica. Así como los organismos, sin embargo, un entidad que se replica no tiene la necesidad de metabolizar. 

Los virus son organismos complejos replicantes que no metabolizan. Por esta razón tienen un contenido de complejidad menor. Como resultado, se replican de forma más eficiente que los organismos complejos que metabolizan. 

Este curso trata de presentar una verdadera teoría de la arquitectura, ya que los conceptos que estudiamos tienen hipótesis que puedan ser verificadas. Las formas más simples se propagan más rápido y pueden llegar a desplazar las entidades más complejas. De hecho, la simplificación del lenguaje formal utilizando formas y materiales industriales se divulgaron en el siglo 20, sustituyendo el lenguaje formal adaptativo – por lo tanto más complejo.

Existe otro fenómeno que ahora tiene algún grado de explicación: ¿por qué el lenguaje de patrones no se enseña sistemáticamente en escuelas de arquitectura? La razón es que, como los lenguajes formales del Modernismo no se asociaron a los lenguajes de patrones, esto dejó  de ser de interés para una profesión que se centra exclusivamente en el Modernismo. 

El lenguaje de patrones determina la adaptación humana a edificios y la conexión de edificios a la naturaleza. Con el fin de crear un entorno construido sensible y sustentable, el lenguaje de patrones tiene que tomar, una vez más, su posición central en la arquitectura. 

Los lenguajes formales del siglo XX eran, y continúan siendo, un enorme éxito de marketing. Han generado grandes ventas y beneficios a los arquitectos y constructores que lo utilizan, y un mayor reconocimiento de marca. Pero eso no quiere decir que tenían los intereses del usuario y del medio ambiente en mente. De hecho, las razones dadas para el éxito de los lenguajes formales como nuevos materiales industriales que permitieron mayores espacios distribuidos y alturas en la construcción, ocurrió hacia finales del siglo XIX. Esos factores son anteriores y no tienen nada que ver con el característico "look" modernista.

Hoy en día, con aproximado colapso ecológico, nuestras actitudes tienen estrictamente una menor capacidad lucrativa - orientada en el estricto beneficio de individuos o pequeños grupos. Estamos más preocupados por la sustentabilidad en el sentido real, no solo con aparatos adicionales, y para la sociedad como un todo. 

La conexión a las profundas necesidades de los seres humanos y del orden natural nos trae de vuelta a considerar, una vez más, el uso del lenguaje patrón. Nos gustaría ser capaces de distinguir entre los lenguajes formales que se conectan con la naturaleza, de los que no son más que símbolos de moda exitosa. Tales símbolos se basan en criterios establecidos por otros, pero no son expresiones de los profundos valores humanos.

Casa y Estudio de Victor Horta (1898), un ejemplo de arquitectura cuyas "formas lingüísticas se conectan con el patrón de lenguaje". Image © Flickr CC User mksfca
Casa y Estudio de Victor Horta (1898), un ejemplo de arquitectura cuyas "formas lingüísticas se conectan con el patrón de lenguaje". Image © Flickr CC User mksfca

Lecturas Adicionales:

Christopher Alexander, The Phenomenon of Life, Chapter 2, “Degrees of Life” (Center for Environmental Structure, Berkeley, 2001). 

Christopher Alexander, sampler from “A Pattern Language”, available online at http://www.patternlanguage.com/apl/aplsample/aplsample.htm

Or see the book itself: C. Alexander, S. Ishikawa, M. Silverstein, M. Jacobson, I. Fiksdahl-King, and S. Angel A Pattern Language (Oxford University Press, New York, 1977). Spanish version: Un Lenguaje de Patrones: Ciudades, Edificios, Construcciones (Gustavo Gili, Barcelona, 1980).

Nikos Salingaros, A Theory of Architecture, Chapter 11, “Two Languages for Architecture” (Umbau-Verlag, Solingen, 2006). 

Pide la copia internacional de la Teoría Unificada de la Arquitectura aquí, y la edición norteamericana aquí.

Cita: Nikos Salingaros. "Teoría de la Arquitectura Unificada: Capítulo 3" [Unified Architectural Theory: Chapter 3] 12 nov 2013. ArchDaily Perú. (Trad. Hites, Michelle) Accedido el . <http://www.archdaily.pe/pe/02-309652/teoria-de-la-arquitectura-unificada-capitulo-3>