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Narco_arquitectura como Patrimonio Cultural: Re_construcción del edificio Dallas en la ciudad de Medellín

Narco_arquitectura como Patrimonio Cultural: Re_construcción del edificio Dallas en la ciudad de Medellín
Narco_arquitectura como Patrimonio Cultural: Re_construcción del edificio Dallas en la ciudad de Medellín

Narco_arquitectura como Patrimonio Cultural: Re_construcción del edificio Dallas en la ciudad de Medellín

Introducción por Hugo Mondragón L. Jefe de Programa, Magíster en Arquitectura UC. Lo primero que se me vino a la cabeza fue un NO rotundo. Esa fue mi reacción cuando Juan Camilo Medina me propuso hace ya algunos años que le dirigiera una tesis que llevaba por título “La narco-arquitectura como patrimonio cultural”. El tema era demasiado sensible para cualquier persona que, como en mi caso, había vivido en Colombia durante las décadas del 80 y el 90. Sin embargo, el enfoque con el cual Juan Camilo quería abordar el tema me pareció justo y razonable. La declaratoria de patrimonio de algunos campos de concentración nazis, por ejemplo, abrían una nueva perspectiva: la idea de que borrar de la memoria colectiva un pasado doloroso no tenía mejores efectos para la salud social y cultural de un pueblo, que tratar de enfrentarlo en toda su dimensión de hecho aborrecible y condenable. El edificio elegido era una ruina, un monumento de un período particularmente doloroso para la ciudad de Medellín. Su conservación y reprogramación ofrecía una oportunidad para hacer una declaración de convicciones: Nunca Más! El artículo que se publica a continuación es una síntesis de la tesis que Juan Camilo Medina defendió en el Magíster en Arquitectura UC en 2005. Por: Mg.Arq. Juan Camilo Medina La manifestación y la reflexión entorno al tema de lo patrimonial como valor sustantivo, simbólico y referencial a cerca de la historia de una cultura o una sociedad, ha pasado desde la segunda mitad del siglo XX, de ser un objeto artístico/histórico catalogado para la preservación física por modelos conservacionistas, a ser un objeto edificado entendido como la manifestación de una búsqueda por la diferenciación e identificación de las mismas culturas o sub-culturas en un panorama cada vez más global. Así mismo y aun más interesante como campo de trabajo, un estancamiento en la reflexión acerca de las acciones o intervenciones para la preservación de los monumentos ha sido característico hasta el día de hoy. PROYECTO PATRIMONIO Desde la aparición del concepto de Patrimonio [como instrumento jurídico] en 1790 hasta la mas reciente Carta de Cracovia en el 2000, se puede resumir el desarrollo de tal concepto en dos grandes vertientes: clasificación  y la actuación sobre dichos bienes. La primera con un avance enorme identificable desde la ramificación de lo considerado patrimonial expuesto por Alois Riegl en 1903 en el libro El Culto Moderno a los Monumentos, hasta las Cartas de Atenas [1931], Venecia [1964] y Cracovia [2000]; mas la segunda, la actuación sobre dichos bienes, permanece paralizada bajo los metodologías poco avanzadas en términos de experimentación en el campo practico de la conservación de John Ruskin o de la idea de restauración de Violet Le duc. De las reflexiones más contemporáneas en torno al tema dada por historiadores, arquitectos y autores como  Antonio Pizza, María del Rosario Torres y Lebbeus Woods por ejemplo, se sustenta la tendencia evidente a tener en cuenta valores asociados a los edificios de manera más particular y sensible respecto de “lo posible” en lo monumental, es decir, la contemplación del bien patrimonial o monumento como un símbolo y referente del pasado pero con la implicancia trascendente del papel que juega en el presente y el futuro de su paisaje cultural. Lebbeus Woods va mas allá y a través de su propuesta para la reconstrucción de Sarajevo anota que“[…] el arquitecto debiera amar la historia por las formas de esperanza que ella ofrece, pero además debe limpiar el aire, incluso bajo el significado sospechoso de transformar los vestigios sagrados del pasado en indispensables vestigios para el futuro”1. Asumiendo estos corolarios, uno podría enfrentarse entonces ante una manifestación diferente de lo monumental. El concepto mismo de patrimonio se desliga de la idea retrospectiva y arqueológica de la reconstrucción histórica y por el contrario apunta al patrimonio como proyecto, dejándonos entonces un camino de discusión que debería avanzar en torno al tratamiento de lo patrimonial en la cultura local contemporánea.

MEDELLIN, EL CASO DEL NARCO_PATRIMONIO Entendiendo que en los contextos más locales las minorías y sub_culturas también se han adherido a la mundialización del patrimonio cultural, La ciudad de Medellín se presenta como un escenario adecuado para la experimentación de las hipótesis anteriores. La etapa transcurrida entre mediados de los años 70 y mediados de los años 90 dejo como herencia en la ciudad de Medellín _visto desde el fenómeno del narcotráfico_ dos tópicos que han influenciado [y continúan haciéndolo] la existencia cultural de sus habitantes. La sub-cultura narco ha sido uno de estos tópicos, y tal vez hasta ahora el único y más explotado con propósitos de proyecto cultural; basta con enumerar las series de televisión, películas y libros que inundan los mercados locales e internacionales. Por otro lado, la narco_arquitectura como el integrante tangible de dicha herencia, no ha sido, ni es _exceptuándolo desde el plano judicial_ tema riguroso de estudio como paisaje reconocible en la Medellín actual. Las edificaciones incautadas en Medellín bajo la ley de extinción de dominio de 1996 constituyen un marco para la reflexión sobre el impacto de una subcultura y su papel actual en el desarrollo de la ciudad. La narco_arquitectura como un resultado de la materialización del fenómeno del narcotráfico en general no posee una diferencia aparentemente notable frente a los edificios o construcciones suntuosas de la misma ciudad que presupongan una categoría en si mismos; Las relaciones trascendentales e interesantes en el campo experimental se encuentran en su esencia, en palabras de Aldo Rossi, en una cualidad que es constante en el desarrollo esencial de su forma, y añadiría: en lo que estas edificaciones representan. Así entonces, El edificio Dallas por ejemplo, con su carácter ruinoso evoca asociaciones explicitas y alusiones a los símbolos de una sub-cultura narco. Para cualquiera, una observación ligera y desprevenida de la forma del edificio solo connotará abandono, aun así, es innegable que el carácter de ruina adquirido por el Dallas después de 16 años conduce la percepción que de él tenemos hacia una observación mas crítica de su historia. La relación dialéctica e inseparable con su significado es, culturalmente hablando, un símbolo que representa los acontecimientos mayormente negativos relativos a un fenómeno mayor trasladado ahora al plano de la memoria colectiva de los habitantes de Medellín. En este sentido, es cierto que la arquitectura del edificio Dallas esté impregnada de valor. Además, si bien el fenómeno del narcotráfico puede encarnar en muchas formas, son estas edificaciones su soporte material más relevante en el ámbito de la práctica socio-espacial. Así, edificios como el Dallas pasan a ser soporte de significados culturales resultado de un momento histórico y podría decir entonces que dicha manifestación se identifica y permanece a través del Edificio Dallas. Siguiendo las ideas de Rossi2 entonces, aquí se podría afirmar que el edificio Dallas constituye un monumento que representa una sub-cultura local y que hace parte de su patrimonio como herencia y como legado instructivo del momento histórico contemporáneo3. El modo de actuación en edificaciones como el Dallas, afectados por actos de violencia como expone Lebbeus Woods4, problematiza la idea de la Re_construcción diferente de su Recuperación. la restauración de los elementos significativos de un bien es un acto que se presupone, aun así, el autor pone en alerta que uno de los principios por los cuales se recobran los valores de las edificaciones5, no solo tiende a restaurar lo perdido, sino al mismo tiempo borrar los recuerdos de la tragedia, sustituyéndolos por un nuevo elemento o uno mejor; pensamiento que se aleja de los principios de restauración y evocación al pasado [podríamos decir: conservación], y que se plantea como un segundo proyecto basado en el primer edificio. Recuperar entonces indicaría solo restituir valores formados en un orden anterior; en cambio, Re_construir contiene la restitución por concepto y además, la generación de un orden espacial pensando en el tiempo futuro. Metafóricamente en el proceso de sanado del edificio según Woods, la cicatriz significa el nivel más profundo de Re_construcción. Ésta funde lo nuevo con lo viejo, reconciliándose, cohesionándose, sin comprometer ninguno en el nombre de alguna forma externa de unidad. La cicatriz “es una marca de orgullo y honor, ambas por lo que se perdió y por lo que fue ganado. Ésta no puede ser borrada, […] no puede ser elevada mas allá de lo que es, un tejido mutante, el precursor de una regeneración impredecible”6. Aceptar la cicatriz es aceptar la existencia7. El sanado no es un proceso ilusorio, es un proceso real. La cicatriz, como una marca, genera una nueva forma de conocimiento e individualidad, se aparta de una representación abstracta o de una experiencia externa, y por el contrario evidencia una nueva clase de historia que es responsable por las condiciones actuales, incrementando en estas historias el resultado de una invención cada vez mas distantes del conformismo de la norma del arte y la estética de la conservación.

RE_CONSTRUCCION DEL DALLAS El patrimonio inmueble que es comúnmente sometido a una intervención [conservación] que le permite solo transformar el programa arquitectónico y su uso, no explica según Rossi la permanencia de su valor, el cuál por el contrario radica en su forma8; además de dejarlo caer en un accionar nostálgico, que según Bernardo Secchi es producto de la incertidumbre por la identidad y la apropiación tan característicos en el último siglo, “[…] el peso de la angustia por la apropiación banaliza esta nostalgia deteniéndose únicamente en la conservación”9. La autentica dimensión cultural de una intervención patrimonial más tendiente a la re_construccion de la forma que a su conservación, en el caso del edificio Dallas por ejemplo, proviene además de plantear un avance teórico/practico del asunto, en una disposición de encarar la aparente indefinición y debilidad de las propuestas judiciales para el futuro de lo que podemos considerar como monumental. En este caso, la practica retrospectiva de conservación y rehabilitación no están logrando responder a la dinámica de una problemática que ha tenido etapas dolorosas [expresadas ya en las ruinas] y las etapas de superación social y cultural del flagelo de la sub-cultura narco. El monumento _y con esto el Edificio Dallas_ como referencia urbana apunta y marca la relación entre la construcción de identidad y la memoria10; por lo tanto su desaparición u omisión como símbolo histórico tenderá a minar dicha relación. Lo que es legible, es que si bien el Edificio Dallas puede considerarse como patrimonio cultural local, el tratamiento para preservar su valor no concuerda con las intervenciones convencionales a tales inmuebles. En su estado ruinoso, el Dallas, ofrece una nueva posibilidad para el entendimiento de sus orígenes y a su vez, posee el embrión de un evento arquitectónico que puede elevar estructuralmente su papel en la práctica socio-espacial del paisaje local. La primera arquitectura del Edificio Dallas representa en su apariencia ruinosa la huella de un pasado ya aprendido. Ésta ruina no tiene nada más que simbolizar, y si algo debiera ser preservado de ella y su significado es su estado permanente de ruinación que aclara y promueve su significado monumental. Entender esto implica modificar no solo la percepción visual y espacial que tenemos de él y desde él, sino que esto arrastra una transformación del mismo símbolo y su significado. La ironía de ocupar la ruina de manera contrastante puede ser una opción para confrontar y combinar valores divergentes, la imagen negativa en estado de ruinación del reino de la coca y el trabajo continuo de la sociedad en superar dicho flagelo, retienen invariablemente características esenciales contradictorias que fuerzan al observador a recordar la fuente histórica al mismo tiempo que reconoce la evolución y las innovaciones. El experimento de intervenir la ruina de manera invasiva intentaría apartarse de la funcionalización estética del tratamiento conservador y por el contrario determinaría una actuación monumental del monumento, un acto que le permite de tajo significar “lo posible”, multiplicando las posibilidades del significado del pasado y convirtiéndose en una condición reflexiva y proyectual del presente. El reconocimiento del Edificio Dallas como un monumento en la ciudad de Medellín le dota de un valor adicional, le permite una interpretación que cambia la manera de percibir el edificio y mediante la cual cambiar también el concepto de monumento, disociando entonces la idea de lo monumental como un perpetuo material digno de la adoración artística y acercándolo por el contrario a la idea del “posible” permanente. Si bien esta reflexión se distancia de encontrar una respuesta definitiva a la problemática de lo monumental en el paisaje contemporáneo local, las evidencias de una genealogía en éste sentido invitan a estudiar diferentes casos que puedan en suma, generar conclusiones que apunten a innovar las intervenciones a los bienes patrimoniales de modo que atiendan no solo el animo de preservarles como simbologías de una cultura o sub-cultura, sino que tienda a activar el bien patrimonial en su estado de permanencia como dispositivo cultural.   28 Comentarios » 1 Mauricio Castiblanco dice: Interesante pero de cualquier manera dolorosa y polémica propuesta Camilo…el mirar hacia atrás y reconstruir el espejo roto asusta y deja claroque el efecto de la “monumentalidad” de parte del legado narco en Medellín invita a participar de la historia a los futuros habitantes de la ciudad. Creo que el Dallas como dispositivo cultural e ironía de re_construcción se reforzaría si fuera un espacio (casi museístico) de la historia del narcotrafico y de recuerdo a sus víctimas. Responder   # January 20, 2010 a las 04:47 1 Camilo dice: Mauricio, hacer un museo seria negar la capacidad evolutiva del edificio,, este se tiene que activar y ser dinamico,,, esa ruina no tiene nada mas que aportar, solo queda avanzar a travez de el, ser soporte de algo nuevo. ;)   # January 21, 2010 a las 17:12 0 El Alquimista dice: Articulos como este da gusto leer!!! Responder   # January 20, 2010 a las 06:10 -1 David dice: Sin duda es actual, y un cambio de la percepción de lo que entendemos por patrimonio Sldos Responder   # January 20, 2010 a las 09:09 2 veronica morales dice: De cualquier punto de vista es aporte. Responder   # January 20, 2010 a las 09:51 0 Exequiel Sagredo C dice: Muy interesante, me parece que Colombia teniendo tantos atractivos, estuvo en la palestra mundial por el narcotráfico, por lo tanto esta tesis que habla sobre la reconstitución de la memoria como ente de freno frente a situaciones futuras, es muy interesante. Que bueno sería que en Chile pudiéramos tener una discusión ciudadana sobre el patrimonio y la memoria colectiva, ya que acá pese a que se acaba de terminar el museo de la memoria hemos hecho todo por borrarla a mi parecer y desde el punto de vista urbano y arquitectónico aún más. Responder   # January 20, 2010 a las 10:21 0 Caro dice: Los conceptos “Re-construcción – Recuperación” manejados y diferenciados claramente por Juan Camilo en el artículo son una muestra original e interesante no solo para intervenir lo que se considera patrimonio sino también para entender el concepto de lo patrimonial como tal. Estos son los artículos que deben leer profesionales de algunas oficinas municipales (por lo menos en Colombia) en las que lamentablemente a veces parece no existir una reflexión mas profunda y actualizada acerca de lo que puede ser considerado “monumento” y su “re-construcción”. Realmente vale la pena conocer la tesis completa, pues el artículo, creo, nos deja con gran interés sobre el tema. Responder   # January 20, 2010 a las 11:58 1 Alfonso dice: El articulo es bueno,pero el analisis no contempla: -Quien construyo’ esa arquitectura,el arquitecto o el narco? -Que hace que esa arquitectura se considere narcoarquitectura? -Hay arquitectura narco solo en Colombia,si hay narcos en todo el planeta? Responder   # January 20, 2010 a las 14:12 2 Camilo dice: Alfonso, lastimosamente el espacio es pequeno para tocar un tema asi,, la tesis desarrolla los aspectos a los que haces referencia,, pero es cierto que libera de carga analitica aspectos que por si mismos serian un estudio.   # January 21, 2010 a las 17:15 0 emanuel dice: muy interesante! visitando ciudades como Sofia, Berlin o Bucarest me llamò la atención el afan de borrar las huellas dejada para el comunismo. el comunismo, en esos paises, es algo que borrar y entonces se deben borrar tambien la ciudad y los monumentos construidos en aquel periodo. Lo mismo se puede ver en miles de otros contextos, en esto caso el narco trafico en colombia. Creo que cada sociedad tiene el derecho de proyectar su propio presente, pero creo que serìa siempre un gran aporte dejar las huellas de los hechos pasados, sobretodo si estos fueron eventos dolorosos. Responder   # January 20, 2010 a las 14:42 0 andytellez dice: Es el resultado de nuestra cultura, exguerrilleros en el senado,paras industriales, en fin. Por que no dejar un antecedente que muestre uno de los periodos de nuestra historia? Responder   # January 20, 2010 a las 16:31 0 Blopanomas dice: De acuerdo.   # January 21, 2010 a las 10:29 0 PEDRO dice: muy interesante y de acuerdo a los comentarios vertidos.es un nuevo paradigma de lo que puede ser un patrimonio. Responder   # January 20, 2010 a las 16:50 0 Jorge Ivan Lopez M dice: Felicidades por este gran Articulo. Me parece importante e inegable que en la contruccion de lo colectivo esta presente esta subcultura. sin embargo en la constrccion de la memoria oficial se pretende falsificar, tapar, y poner una cortina patriotica partidista, etc. consecuencia tal vez de que se repitan los acontecimientos una y otra vez en la hisitoria, dejar los vetigios evidenciarlos, hacerlos publicos, apropiarlos, y convertilrlos en obra aberta, como diria Humbertio Eco. es lo que posibilita la lectura y la abertura de pensamientos. la obra se multiplica y se deja de lado la suseptibilidad de un contexto especifico. ya que el problema es mundial y ahora aqui en mexico esta bastante actual. quien sabe tal vez se esta construyendo nuestros nuevos monumentos. ademas. cuando nos preguntan. quieren otro anuncio de la cocacola en la plaza? o todos estuvieron deacuerdo con que se contruyeran esos conventos conventuales de los españoles que en su tiempo tambien azotaron al pueblo? sin embargo ahora son los monumentos por exelencia en toda america! felicidades Responder   # January 21, 2010 a las 11:44 0 Manuel dice: Que interesante este tipo de estudio, aunque hay que destacar que este tipo de arquitectura tambien se caracteriza por el uso excesivo de balaustres, fachadas insulsas con grandes ventanales y grandes superficies de marmol. Esto se ve en toda Colombia es el caso de Cali en los barrios del sur de la ciudad, azotados por el la narco_arquitectura con alfagías de delfines, columnas doricas, molduras y ornamentos muy mal utilizados. Responder   # January 22, 2010 a las 02:38 2 HERMAN MEYDAG dice: LA ARQUITECTURA COMO DROGA “…oh such a perfect day/you’re going to reap just what you sow…” Indiscutible el Narcotráfico como producto cultural. En las calles la gente misma posa de esta estética con sus camionetas y costumbres, la estética del nuevorriquismo, de los gángsters tropicales que tuvieron o tienen en Medellín su más alta expresión, infiltrada en la esfera pública y cómo no, manifestada en uno que otro edificio. Me quiero referir a las palabras que utilizamos. La pregunta es si estos edificios son patrimonio. El paralelo de H. Mondragón cuando cita el caso de los campamentos de concentración nazis, o el del comentarista Manuel sobre el pasado comunista que la política oficial europea no quiere mantener (como el caído Palast der Republik berlinés), el ir y venir de los símbolos históricos es un debate heredado de la obsesión con la historia propia del S.XIX. El concepto patrimonio sufrirá la misma suerte que el concepto urbanismo: es una noción dieciochesca en deceso, un dinosaurio académico, un campo de batalla político sin salida, un estorbo cognitivo. Por ejemplo, hace unos años se debatió ampliamente en España la retirada de la estatua ecuestre de Francisco Franco de la Academia Militar General de Zaragoza, evidentemente la acción se llevó a cabo durante un gobierno socialista bajo una lluevia de críticas de la oposición por atreverse a “reescribir la historia a su antojo”, pero nunca leí que quizá sí se trataba de una buena o no tan buena escultura. Moraleja, el problema no es el OBJETO en sí sino el aparato crítico o hermenéutico, lo que genera escollo es la discusión misma, no el medio. Podemos poner al Dallas en el estrado pero casos sobran, la narcotización de la cultura urbana en Medellín no se puede resumir en un hito construido, un tótem a fotografiar, un destino turístico excéntrico, un producto paisa ensamblado con el detritus del narcotráfico. Nos divertidmos con la basura que dejaron los capos y además la vendemos. Genial estrategia de mercado, Camilo. Cambiar de símbolos es como cambiar de calzoncillos, y llega un momento en el que están demasiado usados y da verguenza siquiera mirarlos. Qué tiene de malo tirarlos si están huecos? o nos vamos a enamorar de los objetos ahora? El concepto del patrimonio narco es absolutamente válido en la medida que es la realidad presente y es inevitable abordarla, el problema es CÓMO o con QUÉ palabras doscutimos, el edificio Dallas puede ser como sea, qué más da conservarlo, no creo que un suelo en mármol o unos balaustres sean “conceptos” o catalizadores de discusiones. Si lo fueran, tendríamos que convertir todo en patrimonio, por ejemplo, conservemos los MacDonald’s porque son símbolo de los excesos alimenticios e incluso sexuales actualmente en decadencia del american way of life, o porqué no llevamos las discotecas a los museos para conservarlas, son el epítome de la sub-cultura urbana de toda ciudad. Quizá los símbolos no necesitan demasiada atención. Cuando se alzan voces clamando su protección, su catalogación o su pedestalización pierden atumáticamente su valor real, se convierten en productos, se ven atrapados por el mismo aparato de captura que momifica la realidad. Si viniera un temblor y se lo llevara abajo, ¿lo reconstruiríamos? En europa lo hicieron en innumerables casos y qué tenemos hoy, centros de ciudades re-creados como poblados Disney. ¿Porqué será que hoy cada pobre del mundo tiene un fotógrafo detrás? ¿porqué nos interesa tanto la estetización, registro y archivo de lo deplorable, lo destruido, y lo francamente horroroso? Cuando camilo se refiere a mantener la fuente histórica para acceder a la memoria de los procesos internos de la sociedad narcotizada o narcotraficada mejor dicho, pienso en el sujeto de un cuento de Borges que podía recordar cuando veía un muro el lento avance de una resquebradura… un delirio insufrible que no ayuda a la conectividad sino a la mudez, a la contemplación pasiva pese a la buena voluntad de actuar “…monumentalmente sobre el monumento…” reafirmando la condición de posibilidad del presente, es decir, un manoseo, un toqueteo frente a la condición centemplativa y catatónica clásica. Estoy de acuerdo en el resúmen de la conclusión de camilo pero encuentro todo su lenguaje e intenciones un poco académicas. Además no se me ocurre que “un proyecto de arquitectura” implantado sobre el Dallas sea la salida, jugando a la paráfrasis sugerida por Camilo sería como “calmar el fuego con fuego”. No creo que donde hay arquitectura sea necesita más arquitectura. O quizá lo que sugiere Camilo es una sobredosis pero no lo escribe así, sugiere otra dosis que la sociedad narcotizada exige retorciéndose como Mark Renton en Trainspotting en su etapa de desintoxicación “…I need one more fuckin’ hit!!!!…” Frente a la “conservación activa” que suena a cerebrito sugiero otro concepto también cerebral pero esta vez de choque: insuflarle al Dallas o cualquier otro ejemplo un poco más de esa droga alucinógena que produce imágenes fantásticas meta-reales: archi-photoshop as the ultimate hit. Responder   # January 30, 2010 a las 15:25 0 Camilo dice: Herman, La visión iconoclasta que se infiere en tu cometario, la cual comparto desde el proceso analítico del tema planteado, tiene el riesgo de ser a su vez icónica, “tirar al piso“ aquel edificio podría compararse con las imágenes repetidas una y otra vez del muro de Berlín [guardando la distancia de la relevancia transnacional] , el ser indiferente es una posición muy solida, tanto, cuanto reparar, conservar o reconstruir. Dices que no se te ocurre que “un proyecto de arquitectura implantado sobre el Dallas sea la salida”,, y es entendible, lo difícil es proponer que hacer sin redundar en planteamientos tanto teóricos como prácticos. Quien no propone no se equivoca, un lugar que nos deja salvo Herman, pero a su vez una situación que considero no lleva muy lejos. Yo celebro el comentario aun sin entender mucho la sugerencia “cerebral “ y de choque al “[…]insuflarle al Dallas … un poco más de esa droga alucinógena que produce imágenes fantásticas meta-reales: archi-photoshop as the ultimate hit.” .. como discutirte dicha propuesta si es que al final puede ser cualquier cosa. Gracias por el comentario ;)   # February 3, 2010 a las 11:53 -1 gladis marquez p dice: hola Camilo: en octubre pasado visité la hacienda Nápoles y al ver las ruinas de la casa donde habitó Pablo Escobar me sorpendí. En cada uno de los espacios destruídos de la casa se siente la presencia del Estado porque las imágenes fotográficas de cada uno de los hechos horribles cometidos por Escobar y sus secuaces, dan testimonio de una historia trágica vivida por los colombianos. Pero luego de contemplar ese espacio, me hice una pregunta: ¿si el Estado no reconstruye ese espacio dónde va a colgar esas fotografías que son un testimonio de la época del narcotráfico y hacen parte del legado cultural a futuras generaciones? Responder   # February 3, 2010 a las 21:30 -1 gabriel dice: No es necesario colgar algo que se ha vivido, eso ya pertenece a la memoria colectiva! Lo que pienso es que no hay que convertir todo en un museo para poder dejar un legado!En este caso ese legado se esta reconvirtiendo en otra cosa, sin perder su valor como narco-arquitectura (si le queremos dar valor a eso).   # February 9, 2010 a las 20:21 0 David Cabrera dice: Es un planteamiento valido que no se practica ni es recomendado en el ejercicio académico, tocar un tema tan controversial en la memoria colectiva de los colombianos; esta vez desde el ejercicio arquitectonico; da muestra de una realidad latente en este país. Buen tema para una tesis. Responder   # February 10, 2010 a las 23:53 0 Edgar dice: El artículo y la misma publicación son evidencias de lo controvertido del tema escogido. Al terminar su lectura, asi como los comentarios al respecto, me parece obvio que la cultura de la mala estética generada por elementos construidos dentro del paisaje urbano como expresiones individuales ha calado en el interés cultural de la colectividad paisa. Supongo que es algo más de que sentirse orgullosos – como el autoritarismo de los grupos econòmicos dominantes y la expulsión cultural – y el origen de la construcción de nuevos significados para una sociedad tan azotada por la violencia urbana y social. No obstante, como dice Herman, si esto tiene valor patrimonial, por que no otras expresiones arquitectónicas donde se promueve la violencia económica, social, cultural y sexual del bajo mundo paisa? Y si estos objetos son los llamados a representar los valores que desea conservar la colectividad, por que no evitar eufemismos científicos y empezar a promover los valores negativos de una sociedad que aclama las individualidades construidas por la cultura de “lo facil” como lo que son: íconos de los antivalores estéticos y culturales. Responder   # February 17, 2010 a las 16:02 Camilo dice: Edgar, es cierto que hay que diferenciar cuales de estos objetos se podrían reconocer como iconos, y una disertación al respecto resultara en que no es la “cultura de la mala estética” lo que aquí se discute, como tampoco algo de lo cual sentirse orgulloso. Yo, aunque alejado ya por el tiempo del momento en que escribí la tesis, sigo pensando que los conceptos con los que se cualifica a lo que se llama patrimonio nos llevan invariablemente a expresiones de desacuerdo como las que aquí en este foro se plantean; para lo cual, y éste es el tema de fondo de la tesis, deberían ser revisados dichos conceptos en aras de la adaptación social y cultural, muy diferente a la exclusión cultural de la que hablas, y por el contrario tendiente al entendimiento de los valores actuales de nuestra ciudad. ..y por que no.! Hagamos de todos esos lugares patrimonio,, quien dijo que eso era promover los antivalores..? poner fotos de Pablo en la Hacienda Nápoles, como cuenta algún comentario aquí mismo si que es promoverlo,,, una idea totalmente opuesta a la planteada por la tesis. Muy Interesante tu punto de vista,, aun así lo que nos falta es avanzar, proponer, pasar la pagina,,, “el pasado es un lugar seguro, aun así es el futuro el único camino que nos queda por andar,, si hay que andar alguno” dice Renzo Piano .. idea que comparto con el riesgo de la equivocación en el camino,, el conservación-ismo moral si que no nos deja nada. ☺   # February 17, 2010 a las 18:07 0 JOSE BELTRAN dice: Invito al equipo de arquitectos que trabajan en esta propuesta a revisar los conceptos de patrimonio y monumento que se usan como base teórica. Hacer un trabajo serio que vaya más allá del discurso ‘pseudoteórico’ aprendido en las escuelas de arquitectura, es vital si lo que se busca es que el proyecto tenga un impacto positivo en la sociedad. El buscar un nicho en el que se pueda sentar cátedra es totalmente válido, pero hacerlo partiendo de la apología sobre los restos materiales de un tema que como el narcotráfico ha hecho tanto daño a la sociedad colombiana (no hablo solamente de las víctimas humanas sino en todo lo relacionado a la descomposición de los valores de la sociedad a todos los niveles)es muy peligroso. Conferirle el valor de ‘monumento’ es un valor positivo que los vestigios materiales de esa etapa nefasta de nuestra historia simplemente no merecen. El caso de los campos de concentración que se han abierto al público en Europa no tiene ninguna relación con la propuesta que hace ‘Narco-Aruitectura’. Hacerlos accesibles para el público en general no se ha hecho con el ánimo de ‘monumentalizarlos’, sino por el contario hacer de ellos evidencia de la barbarie. Nadie ha buscado resaltar ningún ‘valor arquitectónico’ ni mucho menos elevarlo a la categoría de símbolo. Se muestran como lo que son: vestigios de la barbarie. Si el objetivo de la propuesta que ustedes hacen es no ocultar una etapa negra de nuestra historia, como estoy seguro que se debe hacer, no se deberían confundir los ni los términos ni la forma en la que se abordan: una cosas es el objeto como represenación de los logros de una sociedad y otra aquellos que solo deben hacer parte de la memoria para que algunos hechos no se repitan. Responder   # August 9, 2010 a las 11:27 0 Sergio dice: Genial el escrito. La verdad hay muchos aspectos que, según has respondido a un comentario, están en el documento completo, por lo cual te pregunto, Dónde se puede leer mas de tu trabajo? La verdad me gustó mucho la lectura y el enfoque es muy agradable; apenas estoy adentrándome en este maravilloso mundo de la arquitectura (3 semestre) pero la verdad tuve claridad sobre lo que leí. Muchas gracias. Responder   # October 6, 2010 a las 01:31 0 Camilo dice: Hola Sergio. La tesis se encuentra en la biblioteca de la PUC, Chile. y animo con los estudios.!   # October 8, 2010 a las 00:20 0 Adrian dice: Me parecen buenos los comentarios de Hernán Meydag y Gladys Marquez. En resumen mi punto de vista es: Muy buen artículo, El tema propuesto como concepto teórico general me parece muy, muy bien; y el enfoque que le das, es una invitación al lector. Centrándonos en el punto de vista arquitectónico, marcas al edifico como ente cultural e histórico, y veo que es muy buen aporte de la arquitectura hacia la historia (ya que la historia se aprende mejor viendo imágenes o mejor aún, viviéndola). Por otra parte me parece que el edifico en mención tiene poco o muy poco valor arquitectónico. (debido a esto no me parece digno de conservación) Regresando al aprendizaje de la historia como premisa, quizás ésta en el futuro, será de una manera muy distinta (Tal vez con paseos tridimensionales virtuales sobre los mismos edificos). Y quizás este edificio no es de una suprema importancia para mantenerlo construido o reconstruirlo. En base a lo anterior y trasladándonos un poco mas a la realidad,¿Es necesario mantener ese edificio?,¿Esos son los espacios que mas necesita la ciudad y/o la sociedad en la actualidad?. Yo estoy seguro que no, que la dinámica de la ciudad actual y a futuro necesita otro tipo de espacios. En todo caso como propuesta me parece bien. Pero un poco mal implantada en el contexto social. Porque si se le hiciera una encuesta a los pobladores, yo estoy seguro que no estarían de acuerdo con esto. Responder   # January 14, 2011 a las 17:37 0 German Jaramillo Uribe dice: Me uno a la reflexión y al debate renovado y desprevenido que plantea Camilo en torno al patrimonio cultural. Pienso, sin recato ni miramientos moralistas, y en independencia de si lo que se esta discutiendo se enmarca en la categoría de patrimonio cultural, que para la ciudad es mucho mas rentable, en todos los sentidos, ‘construir en lo construido’ y no ‘sobre o construido’, como se eviencia en la propuesta. No olvidar que lo que se está interviniendo son sus huellas y evidencias antrópicas, y que debemos extraer de ellas su esencia simbólica y significativa, en tanto son legitimadoras de una cultura y por tanto legitimadas por una comunidad. El caso del edificio Dallas, reconocible por su presencia de ruina y amparado por su temporalidad, podemos decir que ha impactado en la escena urbana, pero no sabemos cuánto en el imaginario colectivo. Me preguntaría, qué reacciones podría inducir en el ciudadano la demolición del edificio Dallas frente a la desaparición de la ‘La Gorda’ de Botero en el Parque de Berrío? Si bien la ‘llamada subcultura del narcotráfico’ ha impactado de manera significativa, y particularmente negativa en la memoria e identidad de nuestros pueblos, la cuestión radica en reconocer en sus vestigios, signos de identidad, para elevarlos a la categoría de patrimonio cultural. Cuales son los valores que se le asignan? Que lectura hacemos los habitantes de él? Somos un continente diverso y multicultural en proceso constante de construcción de identidad, y por ello estas reflexiones entran en la dialéctica de lo que entraña el discurso local de lo patrimonial, y en gracia de ello son bienvenidas al debate. Responder   # September 4, 2011 a las 13:06 Enlaces a este artículo »

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Cita: Invitado. "Narco_arquitectura como Patrimonio Cultural: Re_construcción del edificio Dallas en la ciudad de Medellín" 19 ene 2010. ArchDaily Perú. Accedido el . <http://www.archdaily.pe/pe/02-35644/narco-arquitectura-como-patrimonio-cultural-re-construccion-del-edificio-dallas-en-la-ciudad-de-medellin>
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