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Guilherme Torres fue contratado por una pareja ya mayor para el diseño de una casa contemporánea en un condominio en Londrina, Brasil. Los clientes querían una casa lo suficientemente amplia como para recibir a su numerosa familia los fines de semana, y que a la vez fuese compacta para la vida diaria de dos personas. El arquitecto ha propuesto una planta con dos grandes bloques cruzados perpendicularmente conformando 400 m2. Un bloque contiene tres habitaciones y un área de servicio. La sala de estar recibe abundante luz natural y vistas hacia la piscina revestida de insertos de cristal negro; ésta tiene un carril de natación de 16 metros, donde el dueño nada todos los días. El proyecto se construye en base a materiales que se encuentran fácilmente en la región. La textura rústica de la albañilería fue ejecutada en obra con mortero de cemento. Los pisos, así como algunos muros, son una mezcla de hormigón y madera. Ver más Ver descripción completa
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