Agrandar imagen | Ver tamaño original
En la enseñanza y ejercicio de la arquitectura, mucho se discute si es que está es subjetiva y por ende analizable únicamente bajo puntos de vista personales, o es una disciplina objetiva, evaluable en torno a hechos concretos y mesurables. Es muy común al mismo tiempo, escuchar el “me gusta” o “no me gusta” para validad y poner en valor un edificio o proyecto universitario, olvidando muchas veces, que los proyectos tienen variables tan relevantes como la resolución formal del edificio. Una vez viendo el examen de un amigo, que era corregido por un destacado profesor, al momento de hacer el comentario de su proyecto y colocar la nota final, hizo un comentario bastante ejemplificador en cuanto a la objetividad de la arquitectura. Le comento que consideraba que su proyecto era probablemente uno de los edificios más feos que nunca le había tocado ver, y que él jamás haría algo así. Sin embargo, que le colocaría la más alta calificación, puesto que su edificio era finalmente, un buen proyecto de arquitectura. Los aspectos relativos a su emplazamiento, relación y puesta en valor del entorno, resolución del programa o desarrollo técnico y material, eran sobresalientes, lo mismo que la realización de un proceso académico coherente. Ver más Ver descripción completa
Compartir Compartir