Agrandar imagen | Ver tamaño original
El diseño exterior incorpora contradictorias misiones aparentes: generar una presencia atractiva para los visitantes y al mismo tiempo no eclipsar los alrededores prístinos en la periferia del campus de una escuela independiente. Situado en la parte inferior de un paisaje en pendiente, entre bosques, humedales y un campo de golf, el edificio presenta un perfil bajo y ondulante. La estructura de 1500 metros cuadrados, está cubierta por un techo verde que se integra perfectamente con la flora circundante, armonizando con el paisaje y casi desapareciendo en algunos puntos de vista. Visto desde el campus, a través de una carretera estatal, la fachada rítmica podría albergar una gran variedad de funciones, tal vez un museo, aulas o un laboratorio... pero realmente es una planta de biomasa en la que se queman astillas de madera -extraídas de forma sostenible- para calentar la Escuela Hotchkiss, con sus más de 600 residentes y 85 edificios. Designado como un combustible neutro en carbono por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, las virutas de madera de origen local son el subproducto de bosques gestionados de manera sostenible y sustituyen unos 150.000 galones de petróleo importado por año, reduciendo las emisiones en general en un 90%. Los residuos de ceniza se recogen para su uso como fertilizante para huertos atendidos por los estudiantes. La planta de biomasa es parte integral del compromiso de la escuela para convertirse en un campus sustentable carbono-neutral para el año 2020. Ver más Ver descripción completa
Compartir Compartir