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En sus tres edificios sagrados, Le Corbusier manipula magistralmente la orientación, las aberturas y las texturas para crear una arquitectura cinética con la luz natural. Su Capilla de Peregrinación en Ronchamp, el Convento de La Tourette y la Iglesia Parroquial de Saint-Pierre, en Firminy, revelan enfoques distintos e individuales que crean espacios contemplativos a través del uso de la luz. En su libro “Cosmos of Light: The Sacred Architecture of Le Corbusier", Henry Plummer, profesor emérito de la Universidad de Illinois, analiza estos proyectos a través de fotografías hechas por más de 40 años y una escritura brillante.  Continúa leyendo para aprender cómo Le Corbusier creó su cosmos de luz. La luz ha sido asociada a divinidades y santidades en muchas religiones. En el cristianismo, la Biblia habla de Dios, que "es la luz" o Cristo como "la luz del mundo". Incluso si la luz divina y la luz visible no son la misma cosa, la luz visible se muestra como la más similar a lo celestial, sumándose, así mismo, a los dos mundos. Cada nueva era crea un lenguaje propio de la luz: el brillo del ábside del romanticismo, el brillo dorado de los mosaicos bizantinos o las paredes luminosas de los vitrales góticos. Como artista y arquitecto, Le Corbusier expresa una sensibilidad excepcional para la integración de los colores de la luz en sus edificios sagrados. Su posición como un agnótico declarado parece muy ambivalente cuando se combina con su deseo de abrir el alma para el reino de la poesía. Ver más Ver descripción completa
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