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Cuando dejamos nuestra participación en la futura ejecución y realización física de nuestro plan maestro para la Expo Milán 2015, nunca pensamos volver con un proyecto real. Por mucho que estábamos convencidos de que nuestro plan maestro sería una buena plataforma para la reinvención radical de lo que una exposición mundial podría llegar a ser ser en el siglo XXI, entendimos que los organizadores no adoptarían las medidas necesarias para convencer a las naciones participantes para dejar atrás su complacencia convencional de autocontemplación en lugar de centrarse en su contribución específica a la agricultura y producción de alimentos. También conocíamos la resistencia de Carlo Petrini de participar en un espectáculo que prefiere dar exposición a las grandes compañías de negocios agrícolas más que a su movimiento Slow Food. Pero Carlo Petrini fue, desde el principio, una de las figuras más llamativas e interesantes que participaron en la planificación temprana y, por tanto, había sido una de las razones de nuestra propia participación. Su enfoque intelectual y filosofía radical a las cuestiones de la biodiversidad y la producción de alimentos fue la principal inspiración para nuestro plan maestro de donde pudo haber inspirado a todos los pabellones nacionales, espacios públicos y otras partes de la Expo. Ver más Ver descripción completa
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