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Primero, el ataúd es llevado desde el coche fúnebre a una tranquila y pacífica habitación para el último adiós. Desde esta tranquila habitación, los amigos y familiares de los fallecidos tienen la opción de seguir al ataúd y observar la cremación a través de una ventana en el cuarto de caldera. El cuarto de caldera tiene una altura de 12 metros, se inunda con la luz del día; los muros de ladrillo y los pisos de granito están iluminados durante todo el día por medio de ventanas situadas en lo alto de los tejados oriente y occidente, que se enfrentan a los bosques.  El crematorio ha sido diseñado teniendo en cuenta a las personas que ahí trabajan. El nuevo cuarto de caldera crea un buen clima interior ofreciendo mejores condiciones de trabajo y al mismo tiempo un ambiente digno para los familiares de los fallecidos. Los usuarios del espacio son capaces de disfrutar la luz a medida que va cambiando durante el largo del día y el año. La cálida luz se refleja en los muros y se mueve en un largo y ondulado techo.  Ver más Ver descripción completa
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