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El proyecto tuvo como propósito la rehabilitación y adaptación de un edificio residencial unifamiliar de 1961 a su nueva función como Consulado Honorario de la República de Namibia. Ante un edificio previo con referencias tradicionales, condicionadas por un volumen consolidado y con una estructura resistente, la intervención procuró reinterpretar los espacios de acuerdo a una nueva expresión arquitectónica, potenciando las diferentes relaciones espaciales y funcionales. Al ser un edificio representativo de un país, con el potencial simbólico de acoger el universo cultural de un pueblo, los espacios deben ser neutros y estar llenos de luz. Ver más Ver descripción completa
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