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Mientras desarrollaba un plan maestro de iluminación urbana para Medellín, la compañía estatal colombiana EPM (Empresas Públicas de Medellín) superpuso en un análisis las capas de infraestructura e iluminación nocturna sobre la cartografía de la ciudad, revelando verdaderas islas de oscuridad en medio del tejido urbano. Para sorpresa de la organización, estas islas de oscuridad correspondían a 144 tanques de agua que alguna vez fueron construidos en la periferia paisa. Sin embargo, la progresiva expansión urbana de Medellín las terminó rodeando, quedando totalmente insertas en las poblaciones informales del valle de Aburrá. Peor aún, se convirtieron en focos de violencia e inseguridad en barrios desprovistos totalmente de espacios públicos y equipamientos básicos. A través de su Departamento de Intervenciones Urbanas Sostenibles (DIUS), EPM analizó los 144 tanques de agua "bajo aspectos de área útil, densidad poblacional y necesidades de las comunidades colindantes, restricciones geológicas, expansión del servicio de acueducto y su entorno". Luego escogieron 32 tanques y de éste, surgió un listado corto de 14, cuya intervención se volvía más crítica, surgiendo así un ambicioso proyecto para entregar espacios públicos de calidad a los barrios más pobres de Medellín: las UVA, Unidades de Vida Articulada. Ver más Ver descripción completa
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