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El encargo consistió en desarrollar el Noviciado dentro del Monasterio de las Carmelitas Descalzas de Osorno, en el que se pidió albergar las piezas de las novicias, su sala de clases, un oratorio y talleres. La manera de abarcar este proyecto fue desde su interior; esa fue su mayor preocupación. Se pensó en la experiencia de estar en las distintas actividades: estudiando, rezando, trabajando o durmiendo, lo cual se tradujo en un trabajo de luz homogénea que favoreciera un ambiente resplandeciente.  Esto se definió con la bóveda; su iluminación cenital indirecta baña el cielo y los muros generando un espacio luminoso, un lugar donde la construcción esta conformada por aristas de luz. Al estar ininterrumpida permite también, tener un espacio mayor que reúne a las hermanas bajo un mismo techo, independiente de la actividad en que se encuentren. Ver más Ver descripción completa
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