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En la era de la privatización, las ciudades están enfrentando un desafío mayor: invertir en el dominio público depende del sector privado. Como resultado de este reacomodo en el acuerdo colectivo, el rol de la arquitectura a menudo se reduce al impacto visual de su forma y su superficie en vez de contribuir a una nueva dimensión educacional, social y cívica. El concurso lanzado por la Ecole Centrale Paris para el diseño de una nueva escuela de ingeniería se ha convertido en la oportunidad perfecto para explorar distintas formas de responder a esta demandante desafío. Los laboratorios se planifican como edificios lineales, una gran caja dividida en corredores sin fin. Tal tipología crea un apagón de las condiciones urbanas; el edificio se convierte en un gigantesco muro debido a su programa extremadamente aislado e internalizado. En cambio, nosotros podemos imaginar laboratorios como una colección de discretas parcelas en una grilla de planta libre; de esta manera, una ciudad puede acomodar infinitas configuraciones de programas y actividades. Este método proporciona un marco estable para requerimientos en constante cambio; el programa puede ser reconfigurado o intensificado como sea necesario. Ver más Ver descripción completa
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