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México posee imaginarios colectivos inherentes que guían la práctica cotidiana de los arquitectos. La compleja suma de capas que conforman el imaginario colectivo mexicano otorga riqueza a la obra arquitectónica. Le aporta un significado simbólico más allá de lo construido, entrelazando en su materialidad no sólo interpretaciones del paisaje, sino también de la historia, geografía, política, arte y espiritualidad de México. Así, el peso del territorio mexicano es mayor al de su composición: es el peso de un clima, de una flora, de una forma de hacer y crear, de años de historia y cambios sociales, de representaciones, deseos y afectos; de un fluir abierto al tiempo. La arquitectura permea cada una de estas capas a menudo de forma consciente, pero en otras ocasiones lo hace mediante un proceso inconsciente en el que interviene  imaginarios compartidos. Ver más Ver descripción completa
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