Fausto Banderas Vela, ícono de la arquitectura en Ecuador

La actuación y la obra de Fausto Banderas Vela sobresalió sensiblemente en una generación de arquitectos que trabajó desde los años 60, abriendo nuevos caminos en la arquitectura de Ecuador. Sus obras no pasan desapercibidas, en ellas volcó estudios, reflexiones y experiencias. Asumió la dimensión compleja de la Arquitectura consciente de la necesidad de trascender de una visión y enfoque individual para enfatizar la confluencia de múltiples aportes.

“La Arquitectura es un quehacer complejo y colectivo. No existe a mi entender, la posibilidad de un enfrentamiento individual al tema; ni en el Diseño, en donde se requiere diálogo y aporte mutuo, así como también, como es obvio, en la construcción, ya que una obra de arquitectura empieza a existir sólo cuando de los documentos gráficos y escritos pasa a ser una realidad material”1.Señaló que la arquitectura sólo es cuando se materializa. Pensarla, diseñarla y construirla son instancias del proceso asumido por Fausto Banderas que le posibilitan lograr coherencia y calidad.

© Fausto Bandera Vela

El punto de partida de su práctica profesional fue su formación y experiencia inicial, el trabajo en equipo y el estudio de técnicas de construcción2.Durante 50 años de ejercicio profesional, abarcó el diseño urbano y el diseño y construcción de edificios “en una gama extensa de programas de vivienda, comercio y oficina, centros de investigación científica y otros”3, obteniendo distinciones relevantes en programas pocas veces encarados por arquitectos4.

El diseño es un hecho vital que por la reiteración del proceso creativo se ha transformado casi en un reflejo biológico5.Como expresión de una búsqueda integradora y de la importancia de la construcción colectiva, Fausto ejerció con profundo sentido de responsabilidad la docencia universitaria6; tuvo destacada participación gremial en el Colegio de Arquitectos7 y en la Cámara de la Construcción de Quito8; abordó propuestas técnicas en el Banco Ecuatoriano de la Vivienda9 y afrontó el tema en su actividad profesional privada10.

Trabajó en equipo con otros profesionales en obras relevantes11. Procuró que la arquitectura respondiera al sitio y a los aspectos sociales, físicos y económicos, ya que considera que una obra “no es gratuita” o arbitraria sino que la Arquitectura es una “respuesta para la gente”.

Sus obras son todas únicas, “no idénticas”, por ser propuestas programáticas particulares y, sin embargo, comparten aspectos tipológicos que se han acentuado con el tiempo. Algunos de estos son: tratamiento volumétrico y expresivo coherente con el sitio y entorno; respuesta funcional ajustada a las demandas de los usuarios en comprensión de la historicidad de las necesidades humanas y de la cultura; consistencia entre espacio y forma, siendo el espacio esencial; uso mesurado de recursos y materiales que aúna con eficiencia lo conceptual y lo técnico. Estas características definen la calidad de la obra que la hizo merecedora del Premio Nacional en la X Bienal de Arquitectura de Quito y de otras distinciones12.

Sus estudios

© Fausto Bandera Vela

Junto a la conciencia social respecto del ejercicio profesional aportó una sensibilidad estética13 y un interés científico que se manifestaron desde su infancia y adolescencia. Lo artístico se aunaba con el gusto por las matemáticas, “al terminar mi formación secundaria, en mi ciudad natal Riobamba14, pensé estudiar Ingeniería”15. Banderas Vela resolvió estudiar arquitectura, ese bagaje cultural lo acompañará en sus reflexiones: “La arquitectura es una ciencia y un arte que consiste en la organización, diseño y plasmación material de espacios (interiores y/o exteriores), que sirven para que en ellos tengan lugar actividades que cumplen los seres humanos, solos o en conjuntos familiares o sociales”. Se centra en el “espacio” como meta del proceso de diseño y eje central de la arquitectura, espacio para satisfacer necesidades humanas, en el amplio espectro de lo físico, biológico y sicológico.

Inició sus estudios lejos de su país y en un nuevo entorno urbano, la capital del Uruguay. “Montevideo me deslumbró, pasé de mi pequeño pueblo andino, con treinta mil habitantes a vivir, independiente de mi familia en una ciudad treinta veces más grande” que compartía con Riobamba la retícula urbana16. A 2.750 metros sobre el nivel del mar con cuatro volcanes alrededor17, su ciudad fue fundada por los colonizadores españoles en 153418. Montevideo, lo fue dos siglos más tarde, ciudad puerto, estaba bordeada por el río de la Plata19.

© Fausto Bandera Vela

En esa ciudad, a mediados del siglo XX, la Facultad de Arquitectura de la Universidad de la República20 tenía un prestigio ganado. La sede “estaba ubicada en la intersección de dos bulevares: Artigas y España, era hermosa y con un ambiente de estudio encantador. El edificio era moderno, fruto de un concurso de diseño que había ganado, hacía pocos años, Román Fresnedo Siri”21. Considerado un hito urbano, fue expresión de vanguardia. La carrera se desenvolvía bajo nuevas propuestas y elaboró trabajos22 que reflejaban su interés por aspectos históricos y técnicos de la arquitectura.

Llegué a Montevideo en 1956; formé parte de la segunda generación de estudiantes formados con el Nuevo Plan de Estudios, que se había adoptado en 1948 con el espíritu conceptual de la Reforma de Córdoba (Argentina), para la enseñanza de la Arquitectura. El nuevo plan de estudios privilegiaba la Arquitectura Moderna, en lo conceptual, con un marcado énfasis en la tecnología y la construcción

Los talleres de proyectos eran el espacio fundamental en la formación de los arquitectos. Entre los docentes estaban destacados profesionales23, algunos habían colaborado con Le Corbusier y otros compartían sus experiencias en facultades latinoamericanas. “La materia de proyectos se impartía en talleres verticales de libre elección. Yo me inscribí en el Taller cuyo jefe era el arquitecto Alfredo Altamirano, que había vivido y trabajado en Quito en la década del 40, formando parte del equipo de planificadores que encabezaron Carlos Gómez Gavazzo y Guillermo Jones Odriozola, que incluyó también a Gilberto Gatto Sobral, quien sería años más tarde fundador de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Central y que se quedó a vivir en el Ecuador…, dejando en la ciudad obras importantes de diseño edilicio”. “A Altamirano, le sucedió en la Jefatura del Taller Justino Serralta (1919-2011), quien había formado parte del Estudio de Le Corbusier, en París, entre 1948 y 1952…”, la orientación del Taller era “muy racionalista” y “corbusiana”. La trascendencia del movimiento moderno se palpaba como en toda América Latina.

© Fausto Bandera Vela

En ese tiempo, los profesores participaban en concursos de anteproyectos e integraban al equipo a estudiantes destacados. “En algún momento, mientras cursaba el tercer año de facultad, trabajé en un concurso de arquitectura, en el que participaba la oficina de Serralta, que era socio de Carlos Clémot24; ese contacto me sirvió para que Serralta me llamara un día para preguntarme si me interesaría colaborar como dibujante en las oficinas de los ingenieros Dieste & Montañez”25. Aprovechó esa oportunidad única y junto al aprendizaje en lo específico “la experiencia humana y profesional en el Estudio de Dieste, fue enormemente enriquecedora. Dieste era una persona extraordinaria”26.

Durante 1963, Fausto Banderas realizó el viaje de fin de carrera. “Esta experiencia fue, para mí, extraordinaria pues viajé por unos diez países de Europa y África, y pude ver obras de arquitectura y espacios diseñados por arquitectos importantes de esas latitudes”. Regresó por Uruguay para comunicar que retornaba a Ecuador, agradecer el apoyo recibido y el trabajo ofrecido. De la relación con Dieste, 20 años mayor, Fausto dice “Aprendí mucho y cultivamos una amistad que duró más de 30 años…“, amistad entrañable, hasta su fallecimiento en 200027.

Hacer Arquitectura

© Fausto Bandera Vela

Buscando ampliar horizontes y profundizar estudios volvió a Europa28. Con el bagaje de sus estudios, buscó nutrir a la arquitectura internacional, de la historia y la cultura del país y la región, al producir obras ajustadas a nuestra realidad. Valores éticos enmarcan sus respuestas a requerimientos individuales y colectivos del ser social en el entorno natural y construido, con recursos y materiales disponibles de manera apropiada y económica29. Trabajó en ladrillo y cerámico industrial, explorando las potencialidades del material30, en base a la experiencia adquirida y ajustándose a las limitaciones de la industria de la construcción local. Enriqueció los espacios con el ladrillo y la madera, otorgándoles calidez y escala humana.

Reconoce como sus referentes a Eladio Dieste, Justino Serralta, uruguayos, y Germán Samper31, colombiano, “que forman la trilogía de los arquitectos que tuvieron más influencia en mi trabajo como arquitecto. Agrega al mexicano Carlos Mijares, de quien dice fue “un arquitecto extraordinario”32…, “maestro del ladrillo” que recibió premios por la dimensión estética de su obra. Expresa también con generosidad su reconocimiento a “amigos y colegas” de su generación en Quito y no olvida a los jóvenes, para reafirmar que con ellos:

He disfrutado el privilegio de su amistad y con algunos he podido realizar en colaboración proyectos y construcciones en Quito33

Su responsabilidad y rigurosidad le llevan a señalar que “la Arquitectura es válida cuando los espacios y los elementos conceptuales, técnicos y materiales que se han requerido para ejecutarlos, sirven eficientemente para el cumplimiento de las funciones para las cuales han sido requeridos. Esta eficiencia debe cumplir a cabalidad con lo que Gérard Blachère denominó “exigencias humanas” en la completa extensión de su contenido, cubriendo el ámbito total de las mismas que van de lo sicológico a lo material, sirviendo para que las formas de satisfacer esos requerimientos, se cumplan de manera óptima”34.

© Fausto Bandera Vela

Ese enfoque racionalista no es cerrado y se observa en su prolífica producción. “Por eso, la carrera del arquitecto, no puede, y no debe permanecer anclada en el tiempo. Debemos ser conscientes de que mientras nuestras experiencias vitales se desarrollan a lo largo de nuestra vida, el empeño debe centrarse en comprender e ir enriqueciendo la comprensión de las necesidades humanas, que son, también, cambiantes con el avance de la cultura”. La comprensión de los cambios le hace ver que en su quehacer “el arquitecto, queda comprometido a comprender e interpretar de la mejor manera las tendencias válidas de su sociedad, para dotar a sus diseños y propuestas constructivas de las adecuadas respuestas que le son requeridas como profesional”.

Fausto Banderas Vela continúa dejando una huella trascendente y referencial a través de la calidad de sus obras y reflexiones sobre la Arquitectura, su ética y estética, su responsabilidad y sobriedad en el hacer del arquitecto, huella para la historia de la arquitectura ecuatoriana y para los arquitectos y estudiantes.

Evelia Peralta es arquitecta y subdirectora de la revista ecuatoriana TRAMA.

© Fausto Bandera Vela


  1. Salvo que se especifique otra fuente, todas las citas entre comillas corresponden a Fausto Banderas Vela, Entrevista Trama, 2017. El texto se basa en publicaciones de Trama de Rolando Moya Tasquer y la autora de este artículo.
  2. En Uruguay, experiencia de trabajo en equipo con Serralta y Eladio Dieste; en París en el Centre Scientifique et Technique du Batiment (CSTB), curso de técnicas modernas de construcción, 1967.
  3. Además, conjuntos habitacionales de interés social, vivienda en altura y más de 50 residencias unifamiliares, coliseos, talleres, fábricas, plantaciones agrícolas, y campus universitario.
  4. Obtuvo premios y menciones al Ornato Municipal por edificios: investigación industrial (Latinreco, 1983); residencias (1970, 71, 72, 75, 77, 80), de vivienda (Condominios Colón 1977, Industrial Inmobiliaria, 1980, Edif. Cobo,1973) y de oficinas (Puerta del Sol, 1995).
  5. Moya Tasquer Rolando, Peralta Evelia “Arquitectura Contemporánea. 20 Arquitectos del Ecuador”. Ed. Trama, Quito, 1990.
  6. Ejerció la docencia por un año en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, UCE y desde 2000, durante tres años en la Facultad de Arquitectura, PUCE.
  7. El CAE-Pichincha fue creado en 1962. Durante doce años Fausto aportó como Secretario, Vocal del Directorio y Presidente Provincial y del Colegio Nacional en 1973.
  8. Fue árbitro del Centro Nacional de Mediación y Arbitraje de la Cámara de la Construcción de Quito (1998- 2009).
  9. En el Departamento Técnico del BEV (1965- 1970).
  10. Diseñó los conjuntos: Yavirac (1969), El Carmen 1 y 3 (Cotocollao, 1971, 1974), Miller y Santa Anita (Quito, 1972); fue asesor del Programa Solanda, BEV-JNV (Quito, 1982).
  11. Fueron arquitectos asociados en distintos períodos: Diego Banderas Vela (1965-90), Fernando Navarro (1980-95), Juan Espinosa (1968-70), Marcelo Banderas (1992-2001), Carlos Pallares (1995-98), Rafael León, (1994-97). Conformó equipo con Germán Samper, Fernando Flores, Carlos Vela, José Ordóñez y Leonidas Salgado.
  12. Premios al Ornato Municipal y Premios en concurso de Anteproyectos. Obras destacadas en colaboración son Condominios Wilson con Diego Banderas (oficinas, 1977); Latinreco (industria,1982) y Skyros (vivienda, 1986) con F. Navarro; “Galerías Sucre” (comercio, 1990) con Germán Samper; Puerta del Sol (oficinas, 1994) con Rafael León; Institutos y tres facultades de la UTE concurso 1996, con J. Ordoñez; y el Centro de Capacitación Fundación Reina de Quito con M. Banderas (1995) que obtuvo el Premio Nacional de Diseño Arquitectónico X Bienal Panamericana de Quito.
  13. “En el colegio aprendí a tocar bandolín y fui parte de una estudiantina de cuerdas: piano, guitarras y bandolines”.
  14. Nació en Riobamba, provincia de Chimborazo, el 2 de julio de 1938.
  15. “Para mi entender de entonces, la Ingeniería era matemáticas”.
  16. Con diferente extensión y equipamiento, Montevideo a escala de capital del país y Riobamba como capital provincial.
  17. Volcanes Tungurahua, El Altar, Carihuairazo y Chimborazo.
  18. Fue la primera ciudad fundada en el actual territorio ecuatoriano.
  19. Fundada en 1724, en el siglo XIX, se independizó y erigió como República.
  20. En 1849 creación de la Universidad de la República del Uruguay, en 1886, inició la escuela de Arquitectura en la Facultad de Matemáticas; en 1915 se convirtió en Facultad de Arquitectura.
  21. En colaboración con Mario Muccinelli. Inaugurada en 1947, contaba con 1200 estudiantes (en 1960: 1263 y en 1968: 1269).
  22. “La Arquitectura Religiosa en el Uruguay, en los Siglos 18 Y 19”, individual, Instituto de Historia de la Arquitectura, FAMU, Montevideo 1960; “Estructuras autoportantes de cerámica armada” Instituto de la Construcción Montevideo, Uruguay 1962, en equipo; “La prefabricación y su aplicación en América Latina” CSTB, París, Francia, 1968.
  23. Entre los docentes más destacados de esa época en la Facultad estaban Julio Vilamajó, Mauricio Cravotto, Carlos Gómez Gavazzo y Justino Serralta.
  24. El estudio Serralta-Clémot fue referente de la arquitectura del siglo XX en Uruguay. En 2016 en el Museo Nacional de Artes Visuales se inauguró una muestra en su homenaje.
  25. “La oficina de Dieste & Montañez funcionaba en el mismo edificio que el taller de diseño arquitectónico de Serralta & Clémot”.
  26. Trabajó desde 1960 hasta graduarse de arquitecto en 1963. “Me tuvo mucho aprecio y me ofreció una plaza de trabajo en su oficina, si al terminar el viaje de estudios volvía al Uruguay… Gracias a él pude financiar el viaje de fin de carrera, pues aceptó ser garante de un préstamo que obtuve en el Banco de la República de Montevideo”.
  27. “Yo volví al Uruguay en varias ocasiones y él estuvo un par de veces en Quito; tuve el agrado de alojarle en mi casa, donde conoció a mi familia y juntos hicimos paseos por las provincias del Norte de nuestro país. Falleció a los 83 años de edad (2000) aquejado por las secuelas de una lesión que había sufrido en una caída en la que resbaló en la cimbra de encofrado de una bóveda de cubierta”.
  28. En 1968, viaje de estudios a Inglaterra, Suecia y Checoslovaquia.
  29. Moya Tasquer, Peralta, Op. Cit.
  30. En algunas de sus primeras residencias diseñó y construyó bóvedas y muros portantes en ladrillo, experiencia truncada por las limitaciones de la producción local, reflexión que comparte en el artículo “Tres casas en ladrillo”, Trama Revista de Arquitectura No 66, octubre, Quito, 1995.
  31. A Samper lo conoció en Quito en 1970, había sido colaborador de Le Corbusier en la misma época que Serralta, y con el trabajó en el Conjunto de Viviendas Santa Anita en el sur de Quito y 20 años después en el Proyecto y Construcción del Centro Comercial “Galerías Sucre” en el CHQ.
  32. Con Carlos Mijares Bracho (1930-2015) “tuve ocasión de hacer amistad y visitarlo en México a mediados de la década del 90, en su casa de Coyoacán en el DF”.
  33. Entre los colegas menciona a “Luis Oleas, Juan Espinosa, Rubén Moreira, Oswaldo de la Torre, Henry Carrión, Fernando Navarro y Carlos Pallares” y no olvida a los jóvenes, poniendo como ejemplo a su hijo Marcelo.
  34. Gérard Blachère publicó varios libros,“Saber construir”, “Tecnologías de la construcción industrializada”, entre otros; era el Director del CSTB en el que Fausto cursó su posgrado.

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Sobre este autor/a
Cita: Evelia Peralta. "Fausto Banderas Vela, ícono de la arquitectura en Ecuador" 15 feb 2018. ArchDaily Perú. Accedido el . <https://www.archdaily.pe/pe/888761/fausto-banderas-vela-icono-de-la-arquitectura-en-ecuador> ISSN 0719-8914

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