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Fundación Arquia, junto a la arquitecta Ana Asensio, nos invitan a pensar en cómo se han diseñado -hasta hace poco-, las ciudades; espacios de fricción que han sido gestados sin igualdad de participación en la toma de decisiones y que por ende, nos lleva a hablar de feminismo. El espacio urbano no es neutro. La percepción de la ciudad, sus zonas de tránsito, de reposo, de socialización, no son lo mismo para un niño que un anciano, que un discapacitado. Del mismo modo, hombres y mujeres experimentan la ciudad, la calle, el barrio y el hogar de manera distinta. Entre el amplio espectro espacial que se abre desde lo puramente público a lo estrictamente privado, existe toda una paleta de fricciones entre individuos, y entre los individuos, los objetos y los espacios. Pensar en cómo se han diseñado hasta hace poco las ciudades, sus calles, barrios y hogares, desde qué posicionamientos políticos y sociales, nos lleva inevitablemente a hablar de feminismo. Ver más Ver descripción completa
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