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Desde el Blog de Fundación Arquia, el arquitecto José Ramón Hernandez, nos trae un artículo que reflexiona sobre aquellas obras que solo se aprecian por ser de quien son y que, de no llevar la firma de un autor ilustre habrían pasado totalmente desapercibidas o despreciadas. El escritor francés Claude Simon, uno de los padres del nouveau roman, recibió el premio Nobel de Literatura en 1985 por sus novelas “que combinan la creatividad del poeta y la del pintor al dar profundo testimonio de la complejidad de la condición humana”. Un gran admirador suyo, Serge Volle, por una apuesta ha enviado cincuenta páginas de la novela de Simon Le Palace (1962) a veinte editoriales sin decirles que el texto era del Nobel. Las han rechazado las veinte. Algunas, como suele ocurrir, sin decir ni mu, pero otras han dicho que las frases no tienen final y se pierde el hilo o que los personajes no están bien diseñados. Ver más Ver descripción completa
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