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La construcción de lugares de culto siempre ha sido una práctica intrincada, logrando separar al humano y liberando el límite entre el cuerpo, la mente y el espíritu. La presencia santa ha sido crucial en el diseño y la construcción de lugares sagrados, por lo que casi todos los edificios religiosos poseen características similares: grandiosidad, material monolítico, elementos naturales y un plan que complementa la circulación de un individuo a través del espacio. Las estructuras religiosas contemporáneas, sin embargo, encontraron una manera de adaptarse a la evolución de la arquitectura. A diferencia de los períodos gótico o barroco, la arquitectura moderna no tiene una identidad dominante. Es, de hecho, una combinación de posmodernidad, futurismo, minimalismo y todo lo que está en el medio. Los arquitectos han encontrado la manera de transformar estos lugares exclusivos, dedicados a la religión, en estructuras de espiritualidad, manifestación y fascinación. Ver más Ver descripción completa
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