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Este es un proyecto de tenso diálogo entre principios vernaculares y un entendimiento más abstracto de la forma, el lugar y el paisaje. En el contexto de un entorno naturalmente inconexo y fragmentado, la Casa de Gafarim ofrece a la calle un volumen monolítico, opaco y neutro, recordando los volúmenes paralelepipédicos y macizos de la arquitectura popular de Miño y ajustándose a la escala circundante. Esta simplicidad en las formas y en los detalles le permite aparecer con autonomía en el entorno -un objeto suelto entre objetos sueltos- y distinguirse de los decorativismos post-rurales que son la regla general del paisaje portugués de hoy. La economía formal del exterior se contrasta con el tratamiento del espacio interior, expansivo hacia el terreno, hacia el paisaje más remoto, y generoso en altura. Ver más Ver descripción completa
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