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Una casa pequeña fuera de serie, ahí entre todas las demás casas de la ladera limeña. A primera impresión podría parecer fuera de lugar, pero cuando conocemos su historia y procesos no podría ser más que pertinente. Ladera o pendiente, territorio de grandes extensiones desérticas mayormente ocupados por asentamientos humanos compuestos por viviendas de materiales temporales, que acusan de una falta de servicios y de saneamiento físico legal. Si miramos atentamente la crítica situación de las tantas precarias viviendas en ladera podemos apreciar varios aspectos que rescatar; entre ellos está que precisamente el caótico collage compuesto por la variedad de “lo que hay” en cuanto a materiales, es un germen de posibilidades y lineamientos para intervenirlas. Aquí se reinventa-reintegra las piezas que sirvan para la misma casa, mientras que las demás piezas no utilizadas sirven para una nueva casa; y lo faltante se recauda a través de donaciones de otras casas. Estamos en medio de un círculo de sostenibilidad a raíz de algo que es visto como un mal en la sociedad. Dentro de una problemática se halla una semilla saludable: intervenir una vivienda precaria con el objetivo de transformarla en base al re-uso del material existente, el empleo de sistemas constructivos adecuados, servicios básicos eficientes y un crecimiento controlado a futuro. Su simpleza y coherencia material y constructiva van de la mano con una arquitectura para todos de calidad y sobre todo acorde a los sueños de sus usuarios.Esta casa no es sólo una, es muchas, es para todos un símbolo de acciones sostenibles. Ver más Ver descripción completa
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