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El arquitecto Alberto Campo Baeza, explicaba en un artículo sobre su Casa Gaspar que el arquitecto debe ser como un médico. Uno bueno, que escuche atentamente al paciente y haga todos los análisis necesarios para poder emitir un diagnóstico basado en su conocimiento. Pero si el paciente no se fía de la opinión del médico, de poco sirven sus habilidades. De eso sabemos los arquitectos un rato largo. Por eso este encargo ha sido especialmente reconfortante para nosotros. La propiedad nos invitó al concurso para el diseño de su vivienda, partiendo de un programa de necesidades bien planteado y perfectamente descrito. Esta información, más la que pudimos rescatar de un par de reuniones más y de alguna visita a la parcela, nos permitió elaborar una propuesta con toda la libertad creativa. Se trataba de elaborar un diagnóstico certero en base a los análisis previos. Y debió serlo, porque tras unas semanas de incertidumbre nos acabaron encargando el proyecto. Ver más Ver descripción completa
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