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El confort térmico se hace evidente cuando no se considera. Esto se debe a que cuando las condiciones térmicas son adecuadas, el cuerpo está en equilibrio con el medio ambiente y los ocupantes simplemente pueden realizar sus actividades normalmente. Por el contrario, cuando un espacio es demasiado caliente o demasiado frío, pronto vemos cambios en nuestro estado de ánimo y cuerpo. La insatisfacción con el entorno térmico se produce cuando el equilibrio térmico es inestable, es decir, cuando existen diferencias entre el calor producido por el cuerpo y el calor que el cuerpo pierde con el medio ambiente. Un análisis de 24 estudios sobre la relación entre la temperatura y el rendimiento de las personas indicó una reducción del 10% en el rendimiento tanto a 30°C como a 15°C, en comparación con un ideal que oscila entre los 21°C y los 23°C, demostrando el impacto que puede tener el confort térmico en los ocupantes de una oficina. Un estudio más reciente, en un entorno controlado, indicó una reducción en el rendimiento del 4% a temperaturas más frías y una reducción del 6% a temperaturas más cálidas. [1] Ver más Ver descripción completa
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