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Situada en el borde de una urbanización de los años 60, a medio camino entre Carmona y Sevilla, el tamaño de la parcela (más de 4000 m2), su posición periférica y la práctica ausencia de vecinos, convierten el espacio físico donde se coloca la vivienda en algo plenamente rural, vacío de cualquier referencia urbana o construída. Con esos mimbres, la estrategia de implantación retoma los invariantes de las arquitecturas rurales andaluzas (haciendas, cortijos, lagares), basada en la geometría y en la creación de espacios exteriores -patio central y secundarios-  en torno a los cuales se dispone la edificación. El edificio se destina a vivienda unifamiliar para uso propio en el que la configuración de la planta gira en torno a un patio exterior abierto por el lado sur al resto de la parcela vacante. En torno a él, se desarrollan tres cuerpos edificatorios de forma rectangular que aparentan rotar en torno al patio hasta formar una especie de U invertida. Ver más Ver descripción completa
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