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Como arquitectos, estamos en un interminable viaje de descubrimiento, abierto a nuevas experiencias que estimulan nuestra creatividad. Exploramos nuestro entorno y más allá, viajamos para ampliar nuestros horizontes y abrir nuestra mente, a menudo expuestos a lo inesperado. Todas estas experiencias se almacenan en nuestro disco duro mental hasta que llega el momento de inspiración, que, trazando conexiones no lineales aleatorias entre ellas y poniéndonos en un estado de pensamiento divergente, nos predispone al origen de nuevas ideas. Aún con la tecnología VR (Realidad Virtual), la experiencia de visitar un edificio no se puede transmitir. No importa cuántas fotos, diagramas y dibujos de un edificio estudiemos, no reemplaza la experiencia de estar físicamente en él. Incluso, algunos de los grandes maestros de la arquitectura no la estudiaron de una manera tradicional, sino que, a través de largos viajes, aprendieron y desarrollaron sus carreras, como el antiguo Grand Tour. El viaje de Le Corbusier hacia el este fue fundamental para su comprensión del mundo y estuvo presente durante toda su carrera. Tadao Ando viajó a Europa y EE. UU., Haciendo bocetos de la arquitectura occidental que formaban parte de su autoaprendizaje. Ver más Ver descripción completa
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