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Conocí la obra de Manuel Gallego por vez primera en Valencia, de la mano de José María Lozano. Allí, donde yo estudiaba, habían organizado un simposio sobre arquitectura gallega.  Manolo Gallego enseñaba urbanismo en la Escuela de la Coruña, pero, para mí sobre todo enseña construcción y Arquitectura con mayúsculas en todas sus obras. Es uno de los arquitectos más importantes de la cantera gallega, y, como demuestra el premio recién recibido, de la nacional. Personalmente solo he tenido la ocasión de comer con él una vez en Galicia, donde nos habían llevado, por un acto relacionado con Arquia Próxima (los premios a jóvenes arquitectos), que se desarrolló en su magnífico Museo de Bellas Artes en Coruña, y le pregunté precisamente, si no era un derroche que impartiera urbanismo (sin desmerecer la disciplina), cuando, creo yo, destaca principalmente con sus proyectos.  El decía que estaba a gusto así. Una persona afable, llana, como pasa siempre con los más grandes, como Andrés  Albalat otro gallego enorme que es un pozo sin fondo con el mantel delante. Y si a mí me encanta Gallego, los compañeros que estudiaron en la ETSAC directamente lo veneran. Quitándose importancia dice que la arquitectura debe alejarse de lo artístico (cuando el arte, en sus obras aflora sólo). Y veo en esta actitud, y en su obra también, en detalles y acabados, debajo otro sustrato, otro gallego enorme, Don Alejandro de la Sota. Ver más Ver descripción completa
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