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Tenemos el encargo de construir otra casa blanca en una urbanización de las afueras de una ciudad. El cliente es una familia numerosa formada por una pareja, una niña, dos niños y el conejo de la foto. Un sencillo volumen prismático rectangular recoge todo el programa necesario para la vivienda: la planta baja de arriba contempla las habitaciones familiares; la planta baja de abajo reúne el estar-cocina y la habitación para una eventual pierna rota. Delante, un accesorio de hormigón que se escapa hacia poniente nos ofrece algunos complementos muy útiles: un porche para la sala que también lo es para la entrada, y un garaje-almacén. La Casa Banco se enclava transversalmente a la pendiente conteniendo la montaña que lo acoge, mientras disfruta serenamente del sol y del paisaje que puede abrazar. Su horizontalidad es la de aquel que se estira para descansar; la de los pastos y de los prados. Y la del banco oportuno al borde de un camino para sentarse y contemplar todo lo que nos queda por andar. Ver más Ver descripción completa
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