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Es muy probable que estés leyendo este texto en un espacio interior con las luces encendidas. Con nuestro estilo de vida actual, generalmente pasamos la mayor parte del día en habitaciones cerradas y bañadas en una suma de luces artificiales y naturales. Y aunque las luces artificiales trajeron posibilidades infinitas e incalculables para la humanidad, también causaron cierta confusión en nuestros cuerpos, los que se han adaptado durante miles de años para responder a los estímulos de la luz solar y la oscuridad de la noche. Este es el ritmo o ciclo circadiano, que designa el período de 24 horas basado en el ciclo biológico de casi todos los seres vivos, influenciado principalmente por la luz recibida, pero también por la temperatura y otros estímulos. Nuestro reloj natural se encuentra en la parte del cerebro llamada hipotálamo, el cual se vincula a los fotorreceptores ubicados en todo el cuerpo (como la retina), sincronizando el reloj interno con las luces absorbidas durante el día. Comprender el ciclo circadiano es esencial porque afecta los ritmos del cuerpo humano e influye en el sueño, el estado de ánimo, la vigilia, la digestión, el control de la temperatura e incluso en la renovación celular. Investigaciones muestran que, diariamente, un monto adecuado de luz mejora el estado de ánimo y los niveles de energía, mientras que una iluminación deficiente contribuye a la depresión y a otras deficiencias en el cuerpo. La cantidad y el tipo de iluminación afectan directamente la concentración, el apetito, el estado de ánimo, entre muchos otros. Ver más Ver descripción completa
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