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Las fachadas son la interfaz entre el interior y el exterior de un edificio. Son su parte más llamativa y visible; lo protegen de agentes externos y son uno de los principales contribuyentes a la creación de ambientes cómodos, ya que es donde ocurren las ganancias y pérdidas térmicas. Al igual que nuestra piel, un órgano extremadamente versátil de nuestro cuerpo, debería ser natural que las fachadas de los edificios incorporen la tecnología necesaria para adaptarse a las condiciones ambientales de su entorno. Por eso el concepto de "Fachadas Inteligentes" se menciona cada vez más. Una fachada puede considerarse inteligente cuando se adapta a las condiciones ambientales y se transforma simultáneamente. Esto sucede a través de sus componentes (pasivos o activos), que se ajustan para adaptarse a diferentes condiciones, respondiendo a los cambios que ocurren en el exterior y el interior del edificio. Cuando se trata de fachadas, el enfoque principal está en la ecuación de maximizar la luz solar natural, proteger de la radiación solar y controlar la ventilación y la entrada/salida de calor. Estos intercambios pueden ocurrir a través del acristalamiento, el que se puede considerar "inteligente" cuando sus propiedades de transmisión de luz cambian debido al voltaje eléctrico, la luz o el calor aplicado, haciendo que el vidrio cambie su apariencia, alterando la intensidad y ciertas longitudes de onda de la luz. Ver más Ver descripción completa
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