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Esta casa se sitúa al norte de la ciudad de Hamamatsu en Japón, y está rodeada de plantaciones de mandarinas. El espacio total se divide en dos secciones diferentes, espacio interior y semi-exterior, para obtener la sensación de relación entre la naturaleza y la habitación que se ha perdido en la era moderna. Gran parte del espacio interior es ocupado por la sala de estar para enriquecer la comunicación entre la familia, mientras que las otras habitaciones se minimizan. La otra mitad, el espacio semi-exterior está cubierto con una pérgola que rodea el espacio interior, lo que permite a los residentes llevar sus actividades interiores a la zona de amortiguamiento entre la sala de estar y el magnífico paisaje, mientras sienten la sensación del ambiente local. La pérgola se compone de un patrón de rayas complejas que proporciona una silueta poética cambiada por el ángulo de la luz solar para dar a los usuarios un sentido del tiempo. Ver más Ver descripción completa
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