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La vivienda se plantea como un claro en el bosque de pinos que la rodea. El contorno de esta se pliega y se ve condicionada por los árboles que van guiando sus muros, sus volúmenes. La orografía, decisiva, con pendiente descendente hacia el fondo de la parcela, permite enterrar parte de la edificación, minimizando el impacto de los cerca de 600m2 construidos. Dotar de ligereza a semejante construcción, a la vez que arraigarla en la tierra, se convierte en el leitmotiv arquitectónico principal. Mirar al cielo. Abrirse al paisaje conservando toda la intimidad posible. Acotar los espacios dotándolos de escala humana, cómodos y confortables de ser vividos. Ensanchar la parcela abriendo diagonales visuales y rompiendo los volúmenes en los extremos. Captar el sol pero también la sombra. Aleros, marquesinas, paneles correderos, voladizos y pinos. Muchos pinos. Los espacios de la parcela se organizan en 5 semi-niveles en una suerte de espiral que los concatena. El nivel de acceso contiene el ala de los dormitorios, con una doble circulación interiorexterior, de forma que, desde cada uno, se puede llegar al ámbito de la piscina directamente. Desde este nivel se sube al estudio, una estancia polivalente marcada por la cubierta plegada de madera y zinc que se abre al paisaje, o se baja al nivel de la cocina, salón principal y sala de juegos. Estos dos espacios se hayan conectados por la doble altura triangular junto a la escalera y la elevación del estar. Ver más Ver descripción completa
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