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Los ambientes ruidosos generan efectos extremadamente negativos a nuestro cuerpo y son perjudiciales para la concentración, el aprendizaje y la productividad en aulas y oficinas. Los dolores de cabeza son síntomas momentáneos. Sin embargo, permanecer en espacios con altos niveles de ruido puede traer problemas como la pérdida de audición, afectar la presión arterial e incluso dañar nuestra digestión. También puede desencadenar altos niveles de estrés, trastornos del sueño, cambios de humor, aumento de la frecuencia cardíaca y zumbidos en el oído. El ruido es un enemigo invisible y forma parte de la vida cotidiana en las grandes ciudades, a través del tráfico intenso, las construcciones o la utilización de equipos ruidosos, como generadores y sistemas de aires acondicionado. Aunque en espacios interiores la historia se repite, es posible tomar medidas efectivas para evitar el ruido innecesario. Ver más Ver descripción completa
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