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Partir con 120 años de historia siempre es peligroso. Los años pueden llegar a cubrirlo todo con su peso dejando que nada se pueda modificar. Actuar de la forma contraria, olvidándolo todo y partiendo de cero, como tantas veces se ha hecho, parece irrespetuoso. Optamos por el camino del medio. Por un lado preservamos los elementos originales característicos, los suelos de mosaico de nolla y las molduras de los techos. Y por el otro eliminamos los tabiques que encorsetaban la distribución original, muy parcelada y poco acorde con los deseos de los clientes. En este proceso fuimos desnudando las distintas capas de la vivienda hasta encontrar las paredes de ladrillo manual, las vueltas cerámicas en los techos, las marcas de la construcción sobre los muros, etc… Sobre el escenario resultante se plantearon una serie de intervenciones ligeras en madera posadas sobre el suelo, sin dejar cicatrices en el mosaico y al mismo tiempo que no llegaran nunca a tocar al techo, dejando ver las estructuras de vuelta catalana continuas sobre los nuevos volúmenes. Ver más Ver descripción completa
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