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El enfoque de Reggio Emilia fue creado en el período posterior a la Segunda Guerra Mundial, por iniciativa de un grupo de madres viudas y bajo la coordinación del periodista y educador Loris Malaguzzi. En una época centrada en la reconstrucción urbana de la posguerra, la principal preocupación del grupo era la formación de nuevas escuelas, donde querían potenciar un ambiente pacífico, acogedor y alegre, con un ambiente doméstico para los niños pudieran quedarse mientras sus madres trabajaban. Comprender los intereses de los niños y proporcionar un entorno adecuado para la exploración y la experimentación es uno de los puntos focales de esta pedagogía. La creación de un entorno seguro y estimulante es tan fundamental que, en mucha literatura, aparece como un 'tercer maestro'. Aquí, el niño se entiende como un ser poderoso y capaz. Su curiosidad innata es el combustible que guía su aprendizaje, porque es a través de él que el niño experimenta, absorbe y construye su comprensión del mundo. En consecuencia, el desarrollo del niño debe ocurrir en una multitud de idiomas diferentes: expresivo, comunicativo, cognitivo, ético, lógico, imaginativo y racional. Ver más Ver descripción completa
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