El futuro físico y digital de los arquitectos

El futuro físico y digital de los arquitectos

El mundo está cambiando; siempre lo hace, sólo que cada vez más rápido. Con él, nuestra profesión de arquitecto también está cambiando y nuevos horizontes de mercado se abren ante nosotros. Ha comenzado a perfilarse una nueva definición necesaria y anhelada por muchos sobre lo que significa “ser arquitecto” y en este artículo quiero ayudarte a abrir los ojos para que puedas sumarte a este apasionante movimiento de arquitectos independientes.

De dónde venimos

Nuestra profesión pertenece al grupo de lo que conocemos como profesiones tradicionales. Como el médico o el abogado, el arquitecto ha gozado de los beneficios sociales de este selecto grupo durante varios siglos. Para poder acceder a este grupo uno debía adquirir los misteriosos conocimientos de su gremio y conseguir la acreditación debida. Sólo entonces, y siguiendo el código normativo y ético establecido, esa persona podía ofrecer sus servicios profesionales y disfrutar del estatus que éstos le concedían.

Estas profesiones han tenido una función privilegiada e importante en la sociedad; durante mucho tiempo estos gremios custodiaron ciertas áreas del conocimiento a las que nadie más tenía acceso, y a cambio eran los encargados de aplicar su “magia” para resolver importantes problemas que nadie más sabía resolver.

Sin embargo, los beneficios de pertenecer a este grupo selecto han ido quedando reducidos a un vestigio del pasado. La estandarización de la enseñanza universitaria, el elevadísimo número de arquitectos que somos, la pérdida de competencia de los colegios profesionales, la liberalización de los honorarios, la automatización del know-how, la facilidad cada vez mayor para acceder a cualquier tipo de conocimiento y conectar con cualquier persona en cualquier lugar del mundo… todos estos factores representan el cóctel molotov que está transformando absolutamente todas las profesiones tradicionales, incluida la de los arquitectos.

Hace tan sólo 60 años obtener el título de arquitecto nos aseguraba un porvenir mucho más que rentable. Hace 30 años obtener el título de arquitecto no nos aseguraba ser ricos, pero sí vivir holgadamente. Hoy estudiamos arquitectura y ya podemos oler la precariedad antes incluso de salir de la escuela. Esto no es una crítica; es una fotografía de la evolución profesional relatada por 3 generaciones diferentes de arquitectos.

Arquitectos, ¿Acaso tenemos una definición? 

Recuerdo el primer año de escuela. Teníamos una interesante asignatura que se llamaba “Introducción a la Arquitectura”. Pongámonos en situación: una estudiante que viene del mundo de los mortales comienza su ascenso académico al cielo de los arquitectos. Y viene buscando una importante respuesta, una definición concreta de eso que ha decidido estudiar: la arquitectura, ¿qué es? Pues bien, como todos, me quedé con las ganas.

Desde los inicios de nuestro viejo oficio por allá en la época de Imhotep, nadie ha llegado a una definición universal del concepto “arquitectura”. A lo largo de todos estos siglos, nadie se ha puesto de acuerdo. Cada cual ha tenido su propia definición, su propia idea de lo que la “arquitectura” era, es y será. Busca en los libros de historia, acude a las citas de los grandes maestros, pregunta a colegas tuyos de la calle: nadie da una misma respuesta.

Entonces, ¿por qué, si no tenemos una definición cerrada en torno a lo que es nuestra profesión, cerramos tanto nuestro horizonte profesional?

© Caterina de La Portilla
© Caterina de La Portilla

Hormigón Viejo... ¡para todos!

¿Hay edificios nuevos para todos los que somos? ¿Hay pastel para tanta boca? Evidentemente nuestra propia experiencia nos dice que no. A pesar de que fue el núcleo de nuestra formación, la obra nueva será una especie en extinción para la mayoría. Si no lo es ya.

Y aún así, ¡nuestra profesión sigue teniendo un importante sentido! Tiene utilidad porque no dependemos de que hayan edificios nuevos por construir, si ya hay un mundo construido que mantener y transformar. 

¿Qué pasará con el envejecimiento de ese hormigón que un día fue fresco? ¿Qué pasará con los “espacios de multitudes” después de la experiencia que estamos viviendo en 2020? ¿Qué será de los centros comerciales? ¿Y de los hoteles? ¿Y de los festivales? ¿Y de los gimnasios? ¿Cómo sobrevivirán al temporal? ¿Qué transformaciones deberán experimentar este tipo de espacios? 

¿Cómo plantearemos los nuevos hospitales? ¿Y las escuelas? ¿Y las viviendas donde volveremos a pasar cada vez más tiempo? ¿Qué será de las rígidas y asépticas oficinas si la mitad de las plantillas pasarán a combinar el trabajo remoto? ¿Cómo será la experiencia del retail en el mundo post covid? ¿Qué ocurrirá con las grandes ciudades, lugares de congestión y transmisión, y cómo se transformará el mundo rural, cada vez más añorado y accesible por los nuevos medios de comunicación?

¡Sonríe arquitecto! Tenemos las respuestas y tenemos mucho que hacer.

Obra nueva... ¡digital!

En este mundo cambiante en el que vivimos, los arquitectos nos limitamos al mundo físico como si esa fuera nuestra seña de identidad, como si soltar esa amarra supusiera una pérdida de definición. “No construyes = no eres arquitecto”. Es curioso: los arquitectos, si algo no hemos hecho en nuestra vida, es construir. 

Nuestro mundo está digitalizándose; es un hecho. En esta gran obra global me encuentro con programadores, diseñadores, ingenieros, matemáticos… grandes profesionales liderando y diseñando el mundo digital en el que pasamos y pasaremos una gran parte de nuestra vida. ¿Y dónde estamos nosotros? Atados a nuestras amarras de hormigón.

¿Por qué nosotros no formamos parte también de esta construcción digital? ¿Por qué me encuentro con títulos como “UX Designer” o “Information Architect” y no hay un arquitecto detrás? ¿Por qué no, si hacen exactamente lo mismo que nosotros con los edificios? Nos dan miedo los bits pero podríamos hacer maravillas con ellos. 

Podemos formar parte de esta gran obra. Podemos abrirnos a colaborar con otros fantásticos profesionales para integrar el componente digital en nuestros proyectos. Podemos hacer nuestros servicios más únicos y necesarios si inyectamos herramientas como la programación, la inteligencia artificial, el análisis de datos, la arquitectura de la información, las metodologías ágiles, las experiencias virtuales… En este mundo digital, los arquitectos podemos y debemos aportar el factor humano contribuyendo a la creación de las experiencias digitales que formarán parte sí o sí del imaginario de la sociedad.

Múltiples áreas de nuestras vidas han sido impregnadas de este componente digital; más ahora durante este acontecimiento globalizado que estamos viviendo: desde la educación al consumo, desde el deporte hasta las relaciones sociales, desde el trabajo hasta la vida en casa. Cada vez pasamos más tiempo en “espacios intangibles” que igualmente han de ser diseñados, humanizados, ¡y aquí debemos estar nosotros proyectando esos espacios!

Nuestra timidez para incorporar el componente digital en nuestras obras nos ha limitado a la arcaica “domótica”, cuando en realidad no se trata sólo de incorporar gadgets a las paredes para recibir órdenes humanas. Cuando hablo de incorporar el componente digital en nuestro trabajo como arquitectos me refiero a la creación de una experiencia coherente físico-digital. Por ejemplo, el diseño de una experiencia integral en los espacios de retail en los que podamos interactuar con dispositivos asociados a nuestro perfil particular y no ser meros consumidores pasivos de “cosas”. O la creación una experiencia integral en los espacios educativos en los que los límites del aula física y el aula virtual se difuminen, creando una experiencia académica única más que “una clase” y “una app”. O también la proyección de espacios de trabajo perfectamente integrados con la vivencia online, liberalizando la oficina de sistemas rígidos y estáticos en donde la productividad se reduce casi a la mitad. En fin… ¿te sientes lo suficientemente inspirado? : )

Hoy los arquitectos no estamos solos. Sabemos que no debemos hacerlo todo solos. En este mundo hiperconectado, potenciamos nuestra labor colaborando con otros profesionales. Si incorporar el componente digital en nuestras obras nos supone un reto incómodo, entonces tenemos ante nosotros la oportunidad de crecer y hacer evolucionar nuestro perfil hacia una dirección inevitable y aún por explorar. Cuando colaboramos con otros profesionales, estamos propiciando nuestra partida de la zona de confort, y gracias a esto nos movemos con el movimiento. Cambiamos con el cambio.

© Caterina de La Portilla
© Caterina de La Portilla

Ser arquitecto hoy

Ser arquitecto hoy significa ser un visionario. Alguien que proyecta un futuro deseado. Alguien que proyecta el futuro necesario. Alguien que encuentra relaciones aparentemente inconexas y establece orden donde había caos, soluciones donde había problemas. Alguien que construye con lo material pero también con lo intangible. Alguien que escucha y observa; alguien que hace posible nuevos horizontes anhelados.

Ser arquitecto hoy significa ser un profesional que adapta su valioso conocimiento a lo que necesita su sociedad. Junto a otros magníficos profesionales, somos los constructores del futuro. Hoy los arquitectos tenemos importantes desafíos que resolver en las infinitas caras del prisma de nuestra sociedad y debemos estar presentes en infinidad de campos:

— Mobiliario — Iluminación — Acústica — Rehabilitación — Patrimonio — Divulgación — Promoción inmobiliaria — Eventos — Festivales — Conferencias — Ferias —Cine — Teatro — Restauración — Gastronomía — Motion Design — Workspaces — Paisajismo — Arquitectura legal — Equipos de trabajo — Management — Retail — Globalización — Branding — Marketing — Movilidad urbana — Materiales — Empresa — Accesibilidad — Monitorización — Urbanismo — Sostenibilidad — Hospitales — Tecnología — Diseño — Software — Visualización — Realidad Virtual — Reformas — Religión — Dependencia — Relaciones públicas — Política — Tercera edad — Mediciones — Comunicación — Hoteles — Aeroportuario — Economía circular — Zoología — Mascotas — Maternidad — Contabilidad — Residuos — Reciclaje — Automovilística — Alquiler — Compraventa — Diseño gráfico — Ilustración — CAD — BIM — Sociología — Organización — Metodología — Gestión — Estructuras — Energía — Dirección de obra — Inversión — Project Management — Internet of Things (IoT) — Conquista espacial — Sexología — Educación — Banca — Interiorismo — Recursos naturales — Ingenierías — Drones — Observatorios — Sistemas — Elementos constructivos — Funerarias — Minería — Cantería — Escenografía — Auditoría — Alimentación — Administración pública — Big Data — Análisis de datos — Arquitectura de la información — Arte — Exposición — Museos — Co-living — Historia — Fotografía — Set Up — Moda — Psicología — Climas extremos — Online Shopping — Viajes — Turismo — Climatología — Aire — Acondicionamiento — Agricultura — Logística — Territorios insulares — Programación — UX — UI — Impresión 3D — Joyería — Fitness — Wellness — Industria musical — ONGs — Limpieza — Mantenimiento — Comunidades  — Comercio minorista — Instalaciones — Ganadería — Espacio público  — Infancia — Usos mixtos — Cambio climático — Laboratorios — Inteligencia artificial — Mundo rural — Emergencias — Prefabricación — Sistemas modulares — Género — Energías Renovables — Domótica — Robótica — Automatización — Mapeo — Geolocalización — Trabajo remoto — Higiene — Packaging — Seguridad — Vigilancia — Concursos — Familia — ETC.

Ser arquitecto hoy es algo apasionante. Sobre todo si te apasionas.

Hacia dónde vamos

No importa si tu contribución profesional se limita al mundo físico o integra también el mundo digital. Lo que quiero transmitirte es lo siguiente: eres arquitecto para tener una profesión, tienes una profesión para tener un trabajo, tienes un trabajo para tener un medio de vida. Sólo si tu medio de vida funciona, tu definición de lo que significa ser “arquitecto” merece la pena. De lo contrario, puedes buscar una nueva definición.

Eres libre para sobrescribir tu definición. Tienes ese derecho, como lo han tenido todos a lo largo de la historia. Cámbiala cuando el mundo cambia porque nunca hubo ninguna definición cerrada, ni en la época de los egipcios ni ahora. Aquí reside la belleza de nuestra profesión. 

El camino que tenemos por delante está lleno de oportunidades y desafíos para nosotros. Necesitamos adquirir los conocimientos y las herramientas de las que carecemos ahora para elaborar estrategias efectivas y garantizar así nuestro bienestar profesional en este mundo volátil, incierto, complejo y ambiguo. En este mundo cambiante nunca tuvimos tantas oportunidades.

Un movimiento ha comenzado en nuestra profesión. Una nueva manera de ejercer libre y estable como arquitectos, una nueva forma de desempeñar nuestra labor en nuevos espacios del mercado, un nuevo camino fresco, útil y esperanzador para nosotros. 

¿Te sumas? 

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Caterina De La Portilla. Desde 2009 ha dedicado 10 años a su formación y ejercicio como arquitecta en España y EEUU. Actualmente trabaja también como mentora con otros arquitectos para enseñarles las claves sobre cómo ejercer y hacer de su profesión un medio de vida estable, libre y próspero. Para más información, puedes revisar www.caterinadelaportilla.com o www.linkedin.com/in/caterinadelaportilla

Sobre este autor/a
Cita: Caterina De La Portilla. "El futuro físico y digital de los arquitectos" 07 ago 2020. ArchDaily Perú. Accedido el . <https://www.archdaily.pe/pe/945378/el-futuro-fisico-y-digital-de-los-arquitectos> ISSN 0719-8914

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