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La densidad ha sido por mucho tiempo una consideración esencial para los arquitectos y planificadores urbanos, sin embargo, su importancia aumenta a medida que la población urbana del mundo se dispara y las ciudades se vuelven más y más densas. Durante gran parte de la historia de la planificación urbana, este término ha estado plagado de asociaciones negativas: hacinamiento, pobreza, falta de seguridad y los llamados 'barrios marginales'. El movimiento de la ciudad jardín, iniciado por Ebenezer Howard en 1898, intentó remediar estos problemas al abogar por cinturones verdes y una planificación anti-densidad. La Ville Radieuse de Le Corbusier es uno de los planes urbanos más famosos basados en estos ideales. Sin embargo, en la década de 1960, la socióloga Jane Jacobs anuló estos influyentes conceptos de planificación urbana, señalando que la densidad de los edificios no tenía porque ser igual a una superpoblación. Además, sugirió que algunas áreas urbanas muy densas, como su vecindario en Greenwich Village, eran más seguras y atractivas que los proyectos cercanos de ciudad jardín, y destacó cómo la concepción estadounidense de los "barrios marginales" habitualmente se basaba en ideologías racistas. La densidad no es intrínsecamente mala, sugirió, pero debe pensarse bien. Hoy en día, continuamos lidiando con la cuestión de cómo diseñar para nuestras ciudades cada vez más densas: ¿cómo promover un habitar colectivo sin perder la privacidad? ¿cómo crear espacios de libertad pero permitir el control cuando sea necesario? Y frente al contexto actual, ¿cómo mantenemos seguros y saludables? Ver más Ver descripción completa
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