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En medio del calado de San Gregorio ha aparecido un artefacto extraño. Se trata, a simple vista, de una pared de madera que bloquea el paso y que ocupa toda la sección de bóveda de cañón del espacio. Es claramente un elemento externo; está realizado en madera de contrachapado, y unos tornapuntas nos cuentan que es algo inestable, y probablemente, temporal. Parece ligero y desmontable, tanto por su forma y construcción como por el material del que está realizado, aunque por otra parte se presenta en sección con la misma forma de la del espacio que ocupa, éste en cambio pétreo, pesado y estable. De cerca, se descubre que la pared de madera permite un paso a través. Se ha desplazado hacia un lateral para poder cruzar al otro lado. Ahí se encuentra una cortina que hay que apartar para poder entrar y de repente, el espacio del que se viene cambia por completo… los sillares, la piedra, la bóveda… el calado se convierte en otra cosa; un espacio ligero, festivo, efímero y tectónico. A través de este nuevo espacio se puede pasar al otro lado, y al salir se comprueba que el calado sigue donde está, inmutable y pétreo, aunque en la mente ya se ha retenido el ámbito alterado que hemos cruzado. Ver más Ver descripción completa
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