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La arquitectura y el urbanismo son posibilidades para materializar el futuro. Sin embargo, ¿cómo diseñar un futuro común, pero manteniendo el porvenir abierto a significados y en constante movimiento partiendo de los sujetos que se apropian de él? ¿Cómo puede la arquitecta entenderse a sí misma como parte del movimiento para revalorizar los espacios colectivos? ¿Cómo utilizar esta herramienta para distribuir el poder: construir democracia directa y comportamientos libres basados ​​en la participación en la vida diaria? ¿Cómo reconocer la relación como herramienta para construir una arquitectura de la libertad? A partir de un análisis crítico de cómo se estructuró históricamente la arquitectura como disciplina, buscamos reconocer los límites de nuestro desempeño, pero también descubrir posibles referentes de proyectos abiertos a la transformación, que resignifican las estructuras de dominación y monopensamiento, de con el fin de crear estructuras mínimas para que surja la diversidad y la pluralidad. Frente a la concepción de la arquitectura guiada por la organización, codificación, control y determinación del espacio (caracterizado por paradigmas de extracción, modernismo y colonialismo), se evalúa aquí para pensar en una arquitectura que descondiciona y que existe en relación intrínseca al lugar en el que se emplaza, de manera generosa para dejar un espacio abierto a lo indefinido, a la imprevisibilidad de la vida. A través de relaciones y estructuras abiertas para acoger y dialogar con la diferencia, con el otro, con el contexto. Ver más Ver descripción completa
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