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Durante décadas, las empresas han confiado en los envases de plástico desechables para envasar y contener productos en todo el mundo. Hoy en día, los efectos perjudiciales de esta dependencia del plástico son evidentes: desde la década de 1950, se han producido más de 9 mil millones de toneladas de plástico, de las cuales únicamente el 9% se recicló. Por minuto, en todo el mundo se compra un millón de botellas de plástico y se utilizan dos millones de bolsas de plástico, y según la Plastic Pollution Coalition, para el 2050, los océanos contendrán más plástico que peces. Además, el plástico es un producto del petróleo, y su producción contribuye a los devastadores efectos climáticos del uso masivo de combustibles fósiles. A medida que aumentan las preocupaciones sobre la contaminación y el calentamiento global, otros problemas humanitarios, en particular la falta de vivienda, siguen siendo igualmente urgentes. Según el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos, 1.600 millones de personas en todo el mundo habitan en viviendas inadecuadas, y los datos disponibles sugieren que más de 100 millones de personas no tienen vivienda en absoluto. Solo en África subsahariana, la necesidad inmediata de viviendas de bajo costo es de 160 millones de unidades y se espera que aumente a 350 millones para 2050. Además, el COVID-19 solo ha exacerbado el problema de la falta de vivienda, y las personas sin hogar han sido especialmente vulnerables a contraer la enfermedad. Por lo tanto, en el Día Mundial del Hábitat –celebrado el 5 de octubre– ONU-Habitat lanzó una asociación con la startup noruega Othalo para combatir ambos problemas, la contaminación plástica y las personas sin hogar, a la vez. Ver más Ver descripción completa
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