Barcelona: convirtiendo peatones en ciudadanos (Algunos conceptos urbanísticos vigentes en la ciudad postpandemia)

Barcelona: convirtiendo peatones en ciudadanos (Algunos conceptos urbanísticos vigentes en la ciudad postpandemia)

Archdaily está trabajando con CityMakers para publicar una serie de artículos, conversaciones, y entrevistas con los diferentes actores de la coproducción de la ciudad que están detrás del Barcelona CityMakers Lab 2021, evento que tendrá lugar del 8 al 12 de noviembre.

CityMakers es la plataforma global de expertos en buenas prácticas de co-producción de ciudad, que busca conectar a co-productores de ciudad e influyentes líderes provenientes de distintas partes del mundo, para que se inspiren  unos a otros e inspiren la transformación en sus ciudades.

Para esta primera entrega el arquitecto y urbanista Camilo Osorio, Director Ejecutivo de CityMakers, nos presenta su artículo "Barcelona: convirtiendo peatones en ciudadanos".

Cámara aérea de Barcelona, calles y edificios del Eixample, famosa trama urbana. . Image © shutterstock
Cámara aérea de Barcelona, calles y edificios del Eixample, famosa trama urbana. . Image © shutterstock

Barcelona es, sin lugar a dudas, una ciudad referente en temas de urbanismo. Ha logrado adoptar y explotar valores que hacen de una ciudad, más que un lugar de un caos irrefrenable, un espacio amable para vivir. La proximidad, la compacidad, la mezcla de usos y la seguridad son prácticas urbanísticas que definen a la capital catalana; incluso en la entrante era urbana de la postpandemia.

Proximidad, compacidad, mezcla de usos y seguridad

La proximidad, la compacidad y la mezcla de usos son valores complementarios. La proximidad es un valor que habla de la capacidad que tiene una ciudad de ofrecerle al ciudadano ir caminando de un lugar a otro en poco tiempo; generalmente desde y hacia sus sitios de concurrencia cotidiana. Para ilustrar este concepto, actualmente muchas personas aluden a la “ciudad de los 15 minutos”. La compacidad, por su parte, avista la ciudad desde una escala mayor e intenta consolidarla como un territorio más compacto que evite, de facto, el consumo exacerbado de suelo (este valor es la contraparte del urban sprawl, que sugiere una ciudad “desparramada”). La mezcla de usos, un valor in-crescent e implementado en casi todas las grandes urbes, busca poner en el mismo barrio la vivienda y los lugares de trabajo, de esparcimiento y de servicios. Es, por tanto, el concepto que reemplaza a la ciudad moderna zonificada y que bien sintetizó la Carta de Atenas, la cual estableció cuatro actividades inherentes a la ciudad: habitar, trabajar, circular y recrearse. En la ciudad moderna estas actividades se separaban, en la contemporánea conviven.

Por su parte, la seguridad urbana es un valor que solo es visible cuando se ha conocido la inseguridad, pero que es determinante a la hora de calificar una ciudad como un buen lugar para vivir. El concepto de seguridad es inseparable al de ocupación del espacio público: una calle con gente se percibe como una calle más segura y, como tal, la constante ocupación la hace objetivamente una calle con menos espacio para el delito.

Estos conceptos urbanísticos, en clave aquí de valores, son corresponsables unos de otros: una ciudad compacta y con usos mezclados permite, a su vez, proximidad. Y una ciudad con personas caminando de un lugar a otro, con relativa frecuencia, permite un espacio público ocupado y, como tal, más seguro.

Barcelona es un buen ejemplo de esta ciudad que, si bien ha gestionado estos valores magistralmente a gran escala, también lo está haciendo en algunos proyectos concretos de gran vigencia: las supermanzanas, la recuperación de los interiores de manzana del Ensanche y el distrito económico del 22@.

La supermanzana de Sant Antoni, Barcelona. CITYMAKERS (2019). Image © Camilo Osorio
La supermanzana de Sant Antoni, Barcelona. CITYMAKERS (2019). Image © Camilo Osorio
La supermanzana de Sant Antoni, Barcelona. CITYMAKERS (2019). Image © Camilo Osorio
La supermanzana de Sant Antoni, Barcelona. CITYMAKERS (2019). Image © Camilo Osorio

Las supermanzanas, la recuperación de los interiores de manzana y el 22@

Las supermanzanas, más que un proyecto, son un modelo. Concebidas por Salvador Rueda, las supermanzanas buscan devolverle al ciudadano el espacio público que antes le había robado el coche. Este modelo implica, en primer lugar, la reestructuración de la red de movilidad de toda la ciudad y, en segundo lugar, la consolidación de una nueva célula urbana que disponga de mayor espacio público para el ciudadano; que le otorgue más derechos que el de simplemente moverse de un lado a otro. Sintetiza, entonces, la necesidad apremiante de convertir zonas aparentemente caóticas, plagadas de coches, en espacios públicos para los ciudadanos; que son algo más que peatones (ver imágenes 1 y 2).

La recuperación de los interiores de manzana del Ensanche, es un proyecto que intenta aliviar el déficit de espacio público de este distrito. Aunque urbanísticamente el Ensanche de Barcelona es un modelo excepcional, especialmente desde lo morfológico, el interior de sus manzanas son, en su mayoría, privadas. Una manzana de este tipo es un gran cuadrado con el centro vacío. De unas 400, 50 tienen ya ese centro con acceso al público. Son una suerte de jardines escondidos para el ocio y disfrute de los ciudadanos. Cada centro recuperado es una operación de enorme complejidad, porque implica volver públicos muchos patios privados pertenecientes a viviendas (ver imágenes 3 y 4).

El distrito económico del 22@, es el proyecto que regeneró la esquina suroriental de la ciudad. Esta zona, extraordinariamente bien ubicada, albergaba antiguamente gran parte de la industria de la ciudad. Es en la actualidad un enorme distrito que acoge industria tecnológica, startups y pymes. Es una zona bastante “joven”, física y socialmente. Su enfoque no solo tiene que ver con la modificación vocacional de su suelo, sino también, con la consolidación de espacios públicos, la inserción de equipamientos y servicios, y de la unión de toda la zona con el sistema de transporte público metropolitano (ver imágenes 5 y 6).

Estos proyectos, convertidos en modelos, son una clara muestra de la materialización de la proximidad, la compacidad, la mezcla de usos y la seguridad. Pero, ¿son acaso conceptos con igual vigencia en la entrante era de la postpandemia?

Torre Agbar, Barcelona. CITYMAKERS (2019). Image © Camilo Osorio
Torre Agbar, Barcelona. CITYMAKERS (2019). Image © Camilo Osorio
Edificio en el distrito económico del 22@, Barcelona. CITYMAKERS (2019). Image © Camilo Osorio
Edificio en el distrito económico del 22@, Barcelona. CITYMAKERS (2019). Image © Camilo Osorio

En la ciudad postpandemia: valores reafirmados en proyectos vigentes

No basta con mencionar el éxito de Barcelona sin mencionar algo de las condiciones de habitabilidad y hábitos que nos ha planteado la pandemia. Decía Borges que una obra que dure más de 100 años debería mirarse con detenimiento porque algo bueno tiene. Extrapolando este concepto al artículo en curso, podríamos decir que si un proyecto urbano sigue igual de vigente después de la pandemia que vació las ciudades, es porque algo bueno tiene. Y es que no todo son casualidades, incluso antes de la pandemia, ya sentíamos la necesidad de hacer ciudades más salubres.

Actualmente hay un enorme cuestionamiento sobre si los paradigmas urbanísticos (denominados aquí valores) previos a la pandemia tienen igual vigencia en la era de la postpandemia. No lo sabemos, pero si analizamos cada uno de ellos con respecto a las necesidades actuales, podríamos aproximarnos a una respuesta. 

La proximidad indica la eliminación de las largas distancias, es decir, tenerlo todo “a la mano”; ir allí y allá caminando o en bicicleta y evitar el colapso vial y del sistema de transporte público. La compacidad (que no es lo mismo que la densidad) y la mezcla de usos son valores que hacen posible la proximidad. Estos valores entonces no están en contraposición de la salubridad, al contrario, la respaldan; de hecho, la validan. Una ciudad zonificada y “desparramada”, es una ciudad que estimula las largas distancias y el apiñamiento de las personas en el transporte público. Una ciudad próxima, que a su vez tenga muchos espacios abiertos próximos, es una ciudad que desestimula el uso del transporte público.

Si hablamos de la seguridad urbana, puede ser complejo su análisis y hasta contradictorio su enfoque, porque no hubo mayor seguridad mientras transcurrió el confinamiento, claro, porque no había gente en la calle. Pero, la pregunta debería ser si, ¿puede haber ciudad sin gente en la calle? La respuesta corta es no. El confinamiento es entonces una negación, de facto, de la ciudad; es la inexistencia del espacio público vivo. A manera de ejemplo, la forma más eficaz de evitar accidentes de tránsito en una autovía sería restringir la circulación de coches, pero esta no es, por supuesto, una solución. Lo mismo pasa con la seguridad: la forma más eficaz de que no ocurran delitos en el espacio público, es no permitir que la gente use el espacio público. Pero, en este caso, desaparecería la ciudad y su vocación más conspicua: las relaciones humanas.

Para concluir, la ciudad de la postpandemia, aunque salubre, no es una ciudad que debería evitar a toda costa el contacto entre personas, porque las relaciones interpersonales son parte del espíritu de la ciudad. La ciudad está hecha para eso, para que las personas se relacionen entre sí. Más bien, en este aspecto, se debería apelar a la responsabilidad social y, por qué no, al ejercicio legítimo de la libertad individual que implica acertar o errar.

Barcelona demostró ser un buen lugar para vivir antes de la pandemia y algunos de sus proyectos más representativos parecen indicar que seguirá siéndolo en la postpandemia. Al final, queremos ciudades más amables con el medio ambiente y con la salud de las personas. En ambas tiene mucho que contar el espacio público, uno con tantos valores, como personas usándolo.

Camilo Osorio es Arquitecto y Máster en Desarrollo Urbano y Territorial de la Universidad Politécnica de Cataluña - Barcelona Tech. Es especialista en urbanismo y seguridad urbana. Por más de 15 años ha desarrollado proyectos arquitectónicos y urbanísticos alrededor del mundo, especialmente en Colombia, México, Inglaterra, China y España. Ha trabajado además con gobiernos locales en el diseño e implementación de políticas públicas para el desarrollo urbano, vivienda social y rehabilitación de barrios, y ha participado como ponente en múltiples congresos.

Sobre este autor/a
Cita: Camilo Osorio. "Barcelona: convirtiendo peatones en ciudadanos (Algunos conceptos urbanísticos vigentes en la ciudad postpandemia)" 20 jul 2021. ArchDaily Perú. Accedido el . <https://www.archdaily.pe/pe/965392/barcelona-convirtiendo-peatones-en-ciudadanos-algunos-conceptos-urbanisticos-vigentes-en-la-ciudad-postpandemia> ISSN 0719-8914

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