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Incendio en Valparaíso: Reporte desde el Cerro Ramaditas

Incendio en Valparaíso: Reporte desde el Cerro Ramaditas
Incendio en Valparaíso: Reporte desde el Cerro Ramaditas, © Cristian Pino
© Cristian Pino

A raíz del reciente incendio que afectó a la ciudad chilena de Valparaíso, el equipo de Plataforma Arquitectura está recorriendo la ciudad y las principales zonas afectadas, reporteando de primera fuente. En esta ocasión, les presentamos el primer reporte sobre el estado actual del cerro Ramaditas y lo que están haciendo voluntarios, estudiantes y arquitectos para ayudar a las familias afectadas.

Más información a continuación del salto.

Éste es el tercer día desde del inicio del peor incendio en la historia de Valparaíso, iniciado la tarde del sábado tras el choque de dos aves en una torre de alta tensión en un fundo a tres kilómetros de la ciudad. Hoy martes la ciudad costera amaneció bajo una espesa neblina que cubrió de pudor a los cerros chamuscados y quien quiera saber qué ocurre con las más de mil hectáreas devoradas por el incendio, debe subir los cerros: el Santa Elena, La Cruz, El Litre, Las Cañas, La Virgen, El Vergel o el Ramaditas.

Este último se ha convertido en símbolo de la tragedia, pues la mañana del domingo las cadenas televisivas subieron a la cima a transmitir la tragedia en vivo y en directo, con periodistas realizando preguntas incómodas, mostrando animales chamuscados y sacándole lágrimas a los afectados. Hasta hoy, acumulan 55 denuncias ante el Consejo Nacional de Televisión por “sensacionalismo, truculencia y atentado a la dignidad de las personas", según la entidad.

Las dimensiones del desastre motivó a que muchos partieran desde sus ciudades sin saber más que debían subir a los cerros, como el Ramaditas y ayudar en lo que fuera, mas para llegar desde el Plan -la planicie costera de Valparaíso- hay que tomar una variante de la avenida Argentina y comenzar a serpentear calles coladas entre fábricas y casas, al ritmo de las pendientes y quebradas naturales. Eso sí, para optimizar las labores de retiro de escombros, entre las 21 horas y el mediodía el tránsito hacia los cerros afectados está limitado, lo que ha generado atochamientos de camiones, furgones y automóviles, agolpados a la espera de poder subir a los cerros y ayudar, aunque algunos han tomado alternativas. “No pudimos subir por el taco, así que salimos de Valparaíso y entramos por detrás, cuenta un camionero que transportaba a voluntarios hasta la cima del Ramaditas desde la mañana del lunes. “Y mañana nos vamos a El Litre y Las Cañas”, advirtió.

© David Assael
© David Assael

Entre quienes suben a pie, la escena parece una procesión: vengas de donde vengas, la geografía fuerza a que las empinadas calles vayan fusionándose a medida que se sube el cerro, formando un único flujo de cientos de jóvenes voluntarios quienes suben acarreando bidones de agua, alimentos no perecibles y palas. Al acercarnos a la cima, se advierte el olor a madera y goma chamuscada. Algunos sacan mascarillas de sus mochilas y las reparten entre sus amigos. Nos abrimos al paso cuando suben camiones con banderas chilenas en el radiador y “fuerza Valpo” escrito en sus vidrios con tiza molida y agua. Vecinos dejan abierta la reja para acopiar donaciones, repartir café a los voluntarios y despachar sándwiches a quienes trabajan en la cima.

La neblina no se resiste a develar el paso del fuego en las quebradas y barrios próximos, pero el olor a quemado se hace más intenso, mientras una ceniza muy fina cubre la ropa. Aparecen militares armados y carabineros coordinando en una planicie a orillas de una quebrada,en donde ambulancias y oficinas móviles gubernamentales ofrecen servicios a los afectados. Más allá, un improvisado centro de acopio recibe las donaciones que llegan de otras regiones, mientras vecinos cuelgan carteles de agradecimiento en sus jardines a todos esos voluntarios con mascarillas que bajan con el rostro restregado en carbón.

© David Assael
© David Assael

Estamos ya en el punto cero: se multiplican los centros de acopio, y comienzan a aparecer las primeras viviendas siniestradas, todas a orillas de una quebrada que se devela tras la lenta retirada de la neblina. Voluntarios de todas las edades y lugares colaboran retirando escombros, sacando la tierra aún caliente con palas y desmalezando las orillas. La municipalidad de la comuna capitalina de Cerro Navia se instaló con un centro de campaña en donde cocina; un soldado armado se da vueltas y sonríe a las señoras, mientras llega gente de Policía de Investigaciones y maquinaria de retiro de escombros. Bomberos, detectives, carabineros, voluntarios, vecinos, profesionales, cocineras, niños, líderes vecinales, gente de la Cruz Roja y fotógrafos, todos trabajando en comunidad.

El incendio devoró todas las construcciones en las quebradas. Sólo quedan las terrazas construidas con neumáticos, los pilares de hormigón y estructuras metálicas estrujadas. También quedan como huellas en la tierra los caminos construidos por los vecinos, ahora ocupados por cadenas humanas que trasladan escombros y donaciones para quienes quedaron sin nada en lo más profundo.

© David Assael
© David Assael

Camarógrafos se enredan entre sus cables, torpedeando la labor de voluntarios que retirar latas de acero. La alcaldesa de Viña de Mar, Virginia Reginato, se da una vuelta con sus asesores y conversa con gente que se quedó acampando y no quiso bajar a los albergues, pues el incendio dejó en evidencia, además de las discusiones respecto a la planificación urbana, que muchos de los afectados vivían en construcciones ilegales, sin loteos propios y compartiendo terreno con cuatro o cinco familias en la misma conexión de agua potable y electricidad. Algunos se resisten a bajar, como la joven que conversó con la alcaldesa, por miedo también a perder sus terrenos, aunque saben que no hay papel que lo compruebe. En ese sentido, lo primero que hacen es acordonar con maderas y latas de metal lo que consuetudinariamente ellos entendían como lo propio. Levantar un límite es el primer paso para reconstruir.

© Cristian Pino
© Cristian Pino

El entusiasmo y rapidez con que voluntarios se armaron de mascarillas y pala a subir los cerros ha acelerado la etapa de urgencia y ya para este domingo deberían estar listos dos catastros de daño, uno del Servicio de Vivienda y Urbanización regional (SERVIU) al que se sumarían las Escuelas de Arquitectura de la región y otro liderado por FOCO Consultores, la oficina que desarrolla el Plan Regulador de Valparaíso. Además hay cierto consenso en cambiar las reglas del juego, producto también del hastío de parte de académicos que sienten que han sido ignorados a pesar de las advertencias, como le ocurrió a Luis Álvarez, director del Instituto de Geografía de la PUCV que perdió su casa en el incendio y decidió dejarla tal cual como “mudo testigo”.

© Cristian Pino
© Cristian Pino

En el resto de la ciudad, la tragedia cala hondo: se comenta entre voluntarios en los vagones del Metro, en boliches se comparten historias de vecinos albergados, y muchos han emprendido actividades por su cuenta para ayudar a los afectados: los servicios de trolebuses están transportando gratuitamente, se están programando tocatas solidarias para estos días y los colegios han salido a las calles a realizar colectas, al igual que los universitarios de la región. “Apenas supieron del incendio, los chicos de arquitectura subieron por su cuenta”, nos relata Carlos Castillo, profesor de la Universidad de Valparaíso y director de ARCHIPRIX Chile, lo que llevó a las autoridades universitarias a manifestar rápidamente  su voluntad de colaborar, como lo expresaron ayer representantes académicos de las cuatro universidades que imparten la carrera de arquitectura en la zona (Universidad de Valparaíso, Universidad Católica de Valparaíso, Universidad Federico Santa María y Universidad Andrés Bello). “Éste es también la oportunidad de pensar Valparaíso desde adentro”, comentaron. 

Valparaíso, ciudad social y geográficamente dividida entre cerro y Plan, ha repartido por igual la desazón y nos lo hace saber un porteño quien nos ofreció bajar el cerro Ramaditas en su camioneta, ya repleta de gente. “Si no te toca a ti, le toca a tu vecino”, nos cuenta mientras la neblina desaparece y hace visible la magnitud del incendio también en las quebradas aledañas. “Estamos todos involucrados”, sentencia  y vuelve a detenerse cuando ve a unas chicas con palas, bidones y mascarillas bajando el cerro.

“Vengan, súbanse a la camioneta”, les dice.

Cita: Nicolás Valencia. "Incendio en Valparaíso: Reporte desde el Cerro Ramaditas" 16 abr 2014. ArchDaily Perú. Accedido el . <http://www.archdaily.pe/pe/02-352856/incendio-en-valparaiso-reporte-desde-el-cerro-ramaditas>