ArchDaily Perú | El sitio web de arquitectura más leído en españolEl sitio web de arquitectura más leído en español
i

Regístrate ahora y empieza a guardar tus proyectos y fotos favoritas, organizados a tu modo.

  1. ArchDaily
  2. Artículos
  3. Opinión: Decálogo de un Profesor

Opinión: Decálogo de un Profesor

Opinión: Decálogo de un Profesor

El ser parte de una comisión correctora de proyectos, implica una responsabilidad, ya que por un lado se debe aprobar o reprobar el trabajo realizado, y por otro, es una instancia de corrección para el alumno y su proyecto, lo que debe traducirse en una oportunidad de aprendizaje constructivo, que debe tener una cierta actitud por parte de los correctores.

Aquí algunos consejos en torno a la actitud y disposición con la que un profesor puede corregir el examen de taller:

1. Puntualidad. Llegar a corregir a la hora estipulada. 2. Actitud. Estar siempre atento a la presentación del alumno, sin interrumpir innecesariamente. 3. Compromiso. Evitar distracciones o abandonar la corrección para atender temas personales. 4. Nivel académico. Situarse en el nivel del alumno, no exigir aspectos que estén fuera de sus conocimientos. 5. Material expuesto. Revisar la entrega y presentación en su totalidad, y con todos sus detalles. 6. Corrección constructiva. Realizar críticas constructivas, que conlleven a un aprendizaje. 7. Respeto. Evitar ironías, lenguaje inapropiado o descalificaciones. 8. Autorreferencia. Evitar corregir el proyecto en función de lo que “yo” habría hecho. 9. Tiempo. Otorgar el tiempo necesario al alumno para exponer, tomarse el tiempo necesario para corregir. 10. Evaluación. Evaluar el proyecto de acuerdo al nivel del alumno y sus potencialidades.

Todo profesor o arquitecto invitado a la corrección de proyectos, tiene una cierta responsabilidad, a la que se suma un cierto de deber y respeto para con el alumno, su profesor guía, y el proyecto en cuestión.

1. Puntualidad. El punto de partida para corregir supone llegar a la hora a la que la comisión fue citada. Eso permite dedicarle el tiempo programado a todos los alumno a corregir, y no tener que apurar a algunos en desmedro de otros.

2. Actitud. Estar atento permite lograr entender a cabalidad el proyecto expuesto, también se debe evitar interrumpir al alumno en su presentación, ya que muchas veces se pierde el hilo de la explicación o se lleva la corrección hacia un lugar indeseado.

3. Compromiso. Si se ha aceptado corregir a un taller, se debe dedicar el tiempo exclusivamente a eso, como si se tratara de una reunión con un cliente. En ese sentido atender el teléfono o escribir mails resulta muy molesto y denota una indiferencia para con el exponente.

4. Nivel académico. Se debe tener conciencia del nivel o curso al que pertenece el alumno y por ende situar la corrección y las exigencias a ese nivel, de manera de no exigir temas que están fueras de los alcances del alumno o que el propio taller no se impuso como relevantes.

5. Material expuesto. El alumno ha trabajado bastante en presentar una entrega completa, lo mínimo es que su comisión revise toda la información entregada y no formule las críticas desde el plano de implantación en el terreno.

6. Corrección constructiva. La corrección no se debe centrar exclusivamente el los errores o en aquello que se pudo haber hecho mejor. Es importante dar cuenta de los avances y los aspectos positivos del proyecto.

7. Respecto. Al ser una corrección una instancia académica, se debe usar un lenguaje ad hoc a la instancia, lo mismo que una actitud. Resulta patético cuando los profesores caen en el uso de garabatos o ironías contra el alumno, esto sólo denota ignorancia.

8. Autorreferencia. Todo corrector debe poder evaluar un proyecto al margen de su manera de afrontar un proyecto, o de sus gustos personales, de lo contrario se condiciona el proyecto creativo a algo subjetivo, cuando un proyecto puede ser evaluado como algo objetivo, en cuando proceso coherente.

9. Tiempo. Aceptar corregir un taller, implica destinar el tiempo adecuado para eso, si no se puede destinar todo el tiempo necesario, es mejor posponer la invitación. Resulta muy frustrante para el alumno no tener comentarios por falta de tiempo.

10. Evaluación. El proyecto perfecto no existe, por ende no se debe castigar en la evaluación al alumno. Es un buen ejercicio tener en cuenta lo difícil que es en la realidad realizar un proyecto interesante al momento de evaluar, y también lo difícil que es crear.

Cita: Guillermo Hevia García. "Opinión: Decálogo de un Profesor " 27 dic 2012. ArchDaily Perú. Accedido el . <http://www.archdaily.pe/pe/02-220048/opinion-decalogo-de-un-profesor>