Clásicos de Arquitectura: Casa Van Eetvelde / Victor Horta

Clásicos de Arquitectura: Casa Van Eetvelde / Victor Horta

A un observador contemporáneo, las líneas fluidas y la ornamentación de carácter naturalista del Art Nouveau pueden no parecerle particularmente radicales. Para algunos, el Art Nouveau puede incluso ser considerado como un último suspiro del Clasicismo del siglo XIX, una etapa previa a la aparición del inconfundible Art Decó moderno y los estilos internacionales. La Casa van Eetvelde, diseñada en 1897 por Victor Horta -arquitecto considerado padre del Art Nouveau- sugiere una historia diferente. Con su estrategia espacial y el uso expresivo de nuevos materiales industriales, la Casa van Eetvelde es un testimonio claro de cómo la innovación caracterizó a este "Arte Nuevo".

Zinneke [Wikimedia] bajo licencia CC BY-SA 3.0T P [Flickr] bajo licencia CC BY-NC-ND 2.0Koenvde [Wikimedia] bajo Dominio PúblicoEsta fachada a la calle se inserta entre típicas casas de Bruselas: construcciones estrechas, de varios niveles y muy particulares en su ornamentación. Imagen: Steve Cadman [Flickr] bajo licencia CC BY-SA 2.0+ 6

El 17 de diciembre de 1865, Leopoldo II subiría al trono y se convertiría en el Rey de los belgas. Desde el comienzo de su reinado, Leopoldo persiguió grandes planes entorno a la revitalización de Bruselas, capital belga. Respaldado por el poder (y fondos ocasionales) de la corona, las elegantes avenidas, los cuidados parques y los majestuosos museos comenzaron a proliferar en toda la ciudad. Fue una transformación no muy distinta a la que el barón Haussmann y Napoleón III habían realizado en París durante las dos décadas anteriores, aunque con una distinción clave: mientras que las viviendas en París se definían como bloques de apartamentos monolíticos estéticamente uniformes, la floreciente clase media de Bruselas preferiría las casas privadas, diseñadas individualmente para destacar de forma expresiva de las de sus vecinos. El resultado, aunque no menos impresionante que las ordenadas fachadas parisinas, fue de una extrema heterogeneidad.[1]

Esta fachada a la calle se inserta entre típicas casas de Bruselas: construcciones estrechas, de varios niveles y muy particulares en su ornamentación. Imagen: Steve Cadman [Flickr] bajo licencia CC BY-SA 2.0
Esta fachada a la calle se inserta entre típicas casas de Bruselas: construcciones estrechas, de varios niveles y muy particulares en su ornamentación. Imagen: Steve Cadman [Flickr] bajo licencia CC BY-SA 2.0

Fue en medio de este auge de desarrollo que Edmond van Eetvelde, el Secretario belga del Estado Libre del Congo -la colonia belga de África central, que rápidamente se ganó una reputación negativa por los abusos a los derechos humanos- encargó a Victor Horta el diseño de su nueva casa urbana. Los requisitos programáticos eran, según Van Eetvelde, "Como los de todos los demás. Tengo que entretenerme, así que necesitaré por lo menos un gran salón y un comedor tan espacioso como puedas resolver" [2]. Estas directivas no eran tan sencillas como creía Van Eetvelde. A pesar de su diversidad exterior, las casas de Bruselas tendían a tener una distribución interior idéntica; como la gran mayoría tenía plantas profundas y estrechas, la incapacidad de incorporar luz natural por otro lugar que no fuera el frente delantero y trasero de la casa hacía insostenible cualquier desviación en la organización. Le tocó a Horta encontrar la manera de romper con el modus operandi establecido y satisfacer el sueño de su cliente.[3]

La relevancia espacial del atrio, que también sirvió como pozo de luz y hueco de escalera, es fácilmente reconocible en los planos originales de Horta para la planta baja y los niveles principales. Imagen: Dibujo original por Victor Horta
La relevancia espacial del atrio, que también sirvió como pozo de luz y hueco de escalera, es fácilmente reconocible en los planos originales de Horta para la planta baja y los niveles principales. Imagen: Dibujo original por Victor Horta
La relevancia espacial del atrio, que también sirvió como pozo de luz y hueco de escalera, es fácilmente reconocible en los planos originales de Horta para la planta baja y los niveles principales. Imagen: Dibujo original por Victor Horta
La relevancia espacial del atrio, que también sirvió como pozo de luz y hueco de escalera, es fácilmente reconocible en los planos originales de Horta para la planta baja y los niveles principales. Imagen: Dibujo original por Victor Horta

Al resolver este dilema, Horta crearía un gran gesto arquitectónico que destacaría a la Casa van Eetvelde de entre el resto de las residencias de Bruselas. La organización es la siguiente: desde una entrada relativamente modesta, los visitantes acceden a la vivienda por un pequeño pasillo y luego ascienden a un atrio octogonal de doble altura. Este atrio, además de servir como punto de entrada y de contención para la escalera principal de la casa, también funciona como un lugar para recibir a los invitados, ya sean unos pocos visitantes ocasionales o una multitud reunida para una ocasión importante. Un anillo de esbeltas columnas de hierro se eleva rodeando periféricamente la habitación, la cual remata en una cúpula con brillantes vitrales.[4,5]

La luz que entra a través del vital superior y baña los pilares de hierro recuerda las atmósferas de los invernaderos, un efecto que Horta reforzaría con los ornamentos de inspiración botánica. Los dibujos en los vidrios dan la impresión de que la parte superior de cada columna se abre en abanico como una palmera; las sinuosas curvas de las barandillas son una analogía en hierro de las enredaderas [6]. Como Bélgica ya era una nación industrializada en la década de 1890, el hierro y el acero que se producía era ampliamente utilizado en las casas de Bruselas –principalmente como medio para ensanchar los dinteles de las ventanas-. Sin embargo, no sería hasta el advenimiento del Art Nouveau que este material encontraría su expresión abierta y sofisticada aplicada al diseño arquitectónico -acompañando el desarrollo de un estilo que evidentemente estaba preocupado por representar el mundo natural-.[7]

En la casa, el atrio principal se ramifica en una serie de espacios organizados de una manera muy particular que puede asociarse claramente con los ideales organizativos del urbanismo del siglo XIX. Al igual que la ciudad que lo rodeaba, la Casa van Eetvelde era una mezcla de pintorescas y sinuosas rutas de circulación con visuales intencionadas hacia los espacios más importantes de la vivienda. Desde la entrada en planta baja hasta el área de recepción en el piso superior, los visitantes cambiaban de dirección seis veces, recorriendo todo el perímetro del atrio durante su ascenso. El cambio de rumbo final ofrece una vista oblicua del área de recepción, un punto común entre los esquemas de circulación propuestos por Horta; pocos caminos en la casa generaban vistas frontales hacia las paredes o los espacios. [8]

Koenvde [Wikimedia] bajo Dominio Público
Koenvde [Wikimedia] bajo Dominio Público

Con su abundante falso follaje, forjado en hierro y capturado en los vitrales, la Casa van Eetvelde no expresaba de manera obvia las tendencias modernistas de la época. Su lujosa y curvilínea ornamentación contrastaba con el funcionalismo de edificios como la Villa Savoye de Le Corbusier, e incluso con el más estilizado Art Decó presentes en ejemplos como el del Edificio Chrysler. Sin embargo, no se había visto nada parecido a esta Casa dentro del estilo Art Nouveau antes de finales del siglo XIX. Al igual que el Art Deco y el Modernismo, era un estilo nacido del rechazo a las tradiciones que se habían construido en la práctica arquitectónica occidental desde el Renacimiento. Que su inspiración provenga de la naturaleza no cambia el hecho de que el Art Nouveau, por poco tiempo que haya durado su apogeo, haya sido el primer paso en el camino arquitectónico que emprenderían los diseñadores después de la Primera Guerra Mundial.[9]

T P [Flickr] bajo licencia CC BY-NC-ND 2.0
T P [Flickr] bajo licencia CC BY-NC-ND 2.0

Ha pasado más de un siglo desde que Horta terminó la Casa van Eetvelde y, sin embargo, a pesar del paso del tiempo y su cambio programático –se transformó en un edificio de oficinas-, la vivienda sigue intacta. En el año 2000, el edificio fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, junto con otros tres proyectos notables de Horta en Bruselas: el Hôtel Tassel, el Hôtel Solvay y su propia casa [10]. Con este reconocimiento y la protección que significa, esta particular casa se conservará para el beneficio de las generaciones futuras que, en lugar de maravillarse por la novedad que en su día significaban sus espacios interiores, admirarán la elegancia y capacidad de conservación de su estilo.

Referencias:

[1] Greenhalgh, Paul. Art Nouveau: 1890-1914. London: Victoria and Albert Museum, 2000. p275.
[2] Aubry, Françoise, and Jos Vandenbreeden. Horta: art nouveau to modernism. Ghent: Ludion Press, 1996. p46.
[3] Aubry and Vandenbreeden, p48.
[4] James-Chakraborty, Kathleen. Architecture Since 1400. University of Minnesota Press, 2014.
[5] Aubry and Vandenbreeden, p44.
[6] Banham, Joanna, and Leanda Shrimpton. Encyclopedia of interior design. London: Fitzroy Dearborn Publishers, 1997.
[7] James-Chakraborty.
[8] Aubry and Vandenbreeden, p47.
[9] Kostof, Spiro. A History of Architecture: Settings and Rituals. New York: Oxford University Press, 1985.
[10] "Major Town Houses of the Architect Victor Horta (Brussels)." UNESCO World Heritage Centre. Accessed January 03, 2017. [acceso].

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Sobre esta oficina
Cita: Fiederer, Luke. "Clásicos de Arquitectura: Casa Van Eetvelde / Victor Horta" [AD Classics: Hôtel van Eetvelde / Victor Horta] 23 jul 2020. ArchDaily Perú. (Trad. Maiztegui, Belén) Accedido el . <https://www.archdaily.pe/pe/944217/clasicos-de-arquitectura-casa-van-eetvelde-victor-horta> ISSN 0719-8914

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