De las artes visuales al render: La relevancia de las atmósferas en la visualización arquitectónica

De las artes visuales al render: La relevancia de las atmósferas en la visualización arquitectónica
[Render] Mancunian Tower (Tim Groom Architects). Image Cortesía de Darcstudio
[Render] Mancunian Tower (Tim Groom Architects). Image Cortesía de Darcstudio

[Pintura] Paisaje con las tentaciones de San Antonio (1635-1638), Claude Lorrain. Image © Claude Lorrain [Wikimedia] bajo dominio público© Alex Roman[Fotografía] Las calles fantasma de Shanghai. Image © Cody Ellingham"Urban Below" . Image © Han Wu & Studio 35mm (Hamid Khalili - Universidad de Melbourne)+ 5

Las técnicas de visualización han evolucionado notablemente a lo largo del tiempo y, con los aportes tecnológicos, los resultados finales se encuentran cada vez más cerca de simular fielmente aspectos propios de la realidad. Podemos decir que, en el campo de la arquitectura, un proyecto de visualización busca principalmente exponer las características y cualidades de un espacio tridimensional -aún no construido o en proceso de construcción- a través de imágenes, renderizaciones, vídeos o herramientas de realidad virtual –plasmados generalmente en soportes bidimensionales como pantallas o papel-, considerándose una herramienta esencial para que los clientes, a menudo poco familiarizados con las representaciones técnicas, o los jurados, si se tratase de un concurso de arquitectura, comprendan un proyecto de manera integral en una etapa previa a su materialización.

Probablemente, si estamos interesados en comunicar cualidades tales como las medidas específicas de un proyecto, apelaremos a herramientas de representación más precisas como el dibujo técnico; si quisiéramos expresar una idea o un concepto global, en cambio, bastará un croquis o un ideograma; y si quisiéramos dar a entender la distribución espacial de un edificio, una planta de organización será suficiente. La visualización arquitectónica, a diferencia, ofrece una visión más realista y cercana al resultado final del proyecto en el que trabajamos, brindando mucho más que información acerca de dimensiones o detalles. Es más bien una imagen global, una composición donde convergen e interactúan las formas, las luces, las sombras, las texturas, los colores y las tonalidades. 

En un mundo donde prima la comunicación visual, y como bien menciona Pallasmaa en Los ojos de la piel “la arquitectura ha adoptado la estrategia psicológica de la publicidad y la persuasión instantánea”, donde pareciera que la cultura gráfica apunta cada vez más hacia la producción de contenido visual “llamativo y memorable” –que destaque dentro de la actual avalancha de imágenes a las que tenemos acceso a través de nuestros dispositivos-, es relevante pensar en esta “veloz reacción” que las imágenes producirán en quienes las reciben, considerando quién leerá la imagen y qué sensación o disposición de ánimo se pretende generar en quien contempla. Para una mirada desprofesionalizada, entonces, el detalle o la medida exacta de un espacio tal vez no tenga tanto valor como los parámetros de luz, las cualidades materiales, las texturas, las formas, los colores u otros elementos que, en conjunto, dialogarán entre si y compondrán la atmósfera de la imagen: aquel contenido implícito que también nos estará diciendo o comunicando algo por fuera del contenido gráfico especifico.

EL concepto para designarlo es el de ‘atmósfera’. Todos lo conocemos muy bien: vemos a una persona y tenemos una primera impresión de ella (…) algo parecido me ocurre con la arquitectura. La atmósfera habla de una sensibilidad emocional, una percepción que funciona a una increíble velocidad y que los seres humanos tenemos para sobrevivir. (…) Hay algo dentro de nosotros que nos dice enseguida un montón de cosas; un entendimiento inmediato, un contacto inmediato, un rechazo inmediato – Peter Zumthor, Atmósferas

© Alex Roman
© Alex Roman

La búsqueda de un veloz impacto visual por parte de una escena sobre el espectador no es algo nuevo. En el campo de la pintura, por ejemplo, basta mencionar el trabajo del barroco, donde la luz, los claroscuros y las tonalidades se transformaron en recursos esenciales para transmitir sensaciones específicas. Otros dos movimientos pictóricos que se destacaron en cuanto a desarrollo de atmósferas visuales fueron el romanticismo y el impresionismo, donde la carga de interpretación personal del medio generó que el uso del color y de la luz se vea en la mayoría de las ocasiones exagerada, con el principal objetivo de transmitir experiencias, como inducir instantáneamente la sanción de calma o sosiego o producir un estado de tensión en quien mira la imagen. 

[Pintura] Paisaje con las tentaciones de San Antonio (1635-1638), Claude Lorrain. Image © Claude Lorrain [Wikimedia] bajo dominio público
[Pintura] Paisaje con las tentaciones de San Antonio (1635-1638), Claude Lorrain. Image © Claude Lorrain [Wikimedia] bajo dominio público

En el campo de la fotografía, por otra parte, la manipulación de los parámetros de la cámara como el balance de blancos pueden llegar incluso a transformar la percepción integral de una imagen, potenciando o modificando la atmósfera o clima que se captura a través de la temperatura del color de la luz. Esto tendrá que ver con la interpretación que el fotógrafo tenga del espacio que está registrando o el mensaje que este quiera transmitir con su fotografía, pero el concepto es el mismo que con las técnicas pictóricas: hay un mensaje que se comunica mediante este conjunto de elementos –la luz, las texturas, las formas, los colores, las tonalidades- que condiciona al receptor a asociar el paisaje registrado con determinadas sensaciones o ideas de manera instantánea.

[Fotografía] Las calles fantasma de Shanghai. Image © Cody Ellingham
[Fotografía] Las calles fantasma de Shanghai. Image © Cody Ellingham

Como bien ejemplifican la pintura y la fotografía, las artes visuales siempre han tenido bien presente que los parámetros como las luces, las sombras y los colores percibidos son, en conjunto, responsables de generar estímulos conscientes e inconscientes en los receptores, por lo que el desarrollo de técnicas para la manipulación de las atmósferas visuales ha habilitado a los artistas a cargar los soportes bidimensionales –lienzos, papeles, pantallas- de información “sensible”, condicionando a quienes consumen esas imágenes hacia ciertos estados de ánimo.

"Urban Below" . Image © Han Wu & Studio 35mm (Hamid Khalili - Universidad de Melbourne)
"Urban Below" . Image © Han Wu & Studio 35mm (Hamid Khalili - Universidad de Melbourne)

En la visualización arquitectónica, la manipulación de estos recursos bien comprendidos por las artes pueden ser una oportunidad para transmitir una gran cantidad de información e ideas sobre el proyecto que excedan las especificidades técnicas del mismo –que muchas veces se presentan inaccesibles para una mirada desprofesionalizada-, dando referencias de manera implícita sobre el contexto donde se emplazará la obra, cómo se usara el proyecto, a qué usuarios estará destinado, etcétera.

Puedes conocer más sobre la relación entre espacio, imagen y percepción y profundizar en los efectos generados a partir de la manipulación de recursos como la iluminación y el color -aplicados a la arquitectura- a continuación:

Color

Iluminación

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Sobre este autor/a
Cita: Belén Maiztegui. "De las artes visuales al render: La relevancia de las atmósferas en la visualización arquitectónica" 20 jun 2020. ArchDaily Perú. Accedido el . <https://www.archdaily.pe/pe/941468/de-las-artes-visuales-al-render-la-relevancia-de-las-atmosferas-en-la-visualizacion-arquitectonica> ISSN 0719-8914

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